
Guerra en Sudán: un conflicto olvidado que tiene impacto en la vida de millones de personas
Dos décadas después del inicio del conflicto en Sudán el 25 de abril de 2003, el sufrimiento de la población civil sudanesa no ha cesado. El país se ha visto inmerso en distintas guerras civiles que se han cobrado miles de vidas y han desplazado a millones de personas.
Orígenes del conflicto en Sudán
Contexto previo al conflicto
¿Qué está pasando en Sudán? Después de años de inestabilidad, tras el derrocamiento del expresidente Al Bashir en 2019, el Gobierno de transición y una coalición de grupos armados firmaron un acuerdo de paz en Juba que parecía el comienzo de una nueva era.
Sin embargo, la persistente falta de justicia y rendición de cuentas por los crímenes cometidos han contribuido a que la violencia no cese.
El 15 de abril de 2023 estalló un nuevo conflicto armado en Sudán entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), que se extendió rápidamente desde Jartum a otras zonas del país, incluidas las grandes ciudades de la multiétnica región de Darfur.
Fue el 13 de junio de 2024 cuando el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó una resolución propuesta por Reino Unido y aprobada con 14 votos a favor, en la que se pide a las FAR que pongan fin a su asedio en El Fasher. Es un intento de asegurar un alto al fuego localizado, ya que esta situación está sumiendo a Sudán en la mayor catástrofe humanitaria del mundo, según el Comité Internacional de Rescate (IRC).
Principales actores involucrados
Además de las actuaciones de las FAS y las FAR, en ese mismo mes el conflicto en Sudán se extendió a territorio libio, con enfrentamientos entre el Ejército sudanés y un grupo de desertores del llamado Consejo Revolucionario del Despertar (CRD), milicia a las órdenes de Musa Hilal que apoya al bando de las FAR.
Desarrollo del conflicto de guerra en Sudán
Impacto en la población civil
Tras más de un año de guerra y violencia indiscriminada, el coste humano ha sido devastador. Al menos 16.000 personas han sido asesinadas y 33.000 heridas, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El conflicto en Sudán ha provocado casi 11 millones de personas desplazadas forzosamente de sus hogares solo en 2023 (aproximadamente 9,4 millones, solo entre abril y diciembre de 2023) según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). A mediados de 2024, esta cifra habría superado los 11 millones: 1 de cada 5 personas en el país vive lejos de sus hogares. Muchas de ellas, ya eran refugiadas o desplazadas internas. Es el mayor desplazamiento interno jamás registrado por ACNUR.
De las personas que han huido del país, casi dos millones han buscado refugio en países vecinos como Chad (608.715), Sudán del Sur (714.039) y Egipto (498.808), que han llegado al límite de su capacidad de acogida. Algunas personas también se han refugiado en Etiopía y República Centroafricana.
Respuesta de las Naciones Unidas
Naciones Unidas ha advertido de graves violaciones de derechos humanos en la región occidental de Darfur, tras los ataques a gran escala contra los civiles por motivos étnicos, incluyendo el asesinato en masa de miles de personas de la minoría masalit en pocos días, lo que obligó a esta población a huir a Chad.
Asimismo, denuncian el uso de la violencia sexual contra las mujeres y niñas como arma de guerra, sobre todo en la zona de Darfur y Jartum.
Crisis humanitaria
La escalada de las hostilidades se ha producido en un momento en que la situación en Sudán ya estaba sumida en la mayor crisis humanitaria de la década. Hasta 2023, Sudán tenía 15,8 millones de personas necesitadas de ayuda humanitaria y acogía a una de las mayores poblaciones de personas desplazadas forzosamente de toda África (1,1 millones refugiadas y 3,7 millones desplazadas internamente.
Además, las partes en conflicto no solo tienen a la población como objetivo, sino también las infraestructuras civiles como las estaciones de electricidad, agua y telecomunicaciones. Hay 17 millones de niñas y niños a quienes se les ha privado de educación y un 70 % de los hospitales de la zona no funcionan adecuadamente en un contexto en el que el país se enfrenta a brotes de cólera y sarampión. Unido a las altas tasas de desnutrición y a la baja inmunización de estos brotes, los efectos se estiman sean catastróficos, particularmente para la infancia.
Acceso a recursos básicos: agua, alimentos, medicinas
En este contexto, las necesidades han aumentado significativamente. Casi 24,8 millones de personas dependientes de ayuda humanitaria y más de la mitad de la población, casi 25,6 millones de personas, se enfrenta a niveles de hambruna severa.
Sin embargo, las organizaciones humanitarias no pueden responder por la situación de inseguridad en Sudán, ya que sufren sistemáticamente ataques de las dos partes en conflicto. Además, de los 2.700 millones de dólares que Sudán necesita en el año 2024, según el Plan de Respuesta y Necesidades Humanitarias de Sudán, solo se ha conseguido un 3,1 % de financiación.
En diciembre, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas decidió poner fin al mandato de la Misión Integrada de Asistencia para la Transición en el Sudán (UNITAMS, por sus siglas en inglés), cuyo pilar era la protección de civiles, sin que actualmente exista otra alternativa. A pesar de la magnitud de la crisis y la amenaza que supone para la estabilidad regional, esta es uno de los conflictos más olvidados en la actualidad.
Situación actual de las personas desplazadas y refugiadas
La mayoría de las personas que se encontraban refugiadas en Sudán procedían de Sudán del Sur (802.748), pero otras habían huido de la violencia y la persecución en Eritrea, Etiopía, República Centroafricana y Chad y, en menor medida, de las guerras de Siria y Yemen, que forzaron muchos desplazamientos en búsqueda de seguridad en Sudán. Según ACNUR, más de 219.526 de estas personas refugiadas se han tenido que desplazar de nuevo en el interior del país.
Además, las sequías e inundaciones, entre otros fenómenos climáticos extremos, han afectado y forzado a desplazarse a cientos de miles de personas en los últimos años, desencadenando una de las mayores crisis alimentarias de la región. Según el Internal Displacement Monitoring Centre (IDMC), al menos 58. 000 personas estaban desplazadas internamente por estos motivos a finales de 2023.
Testimonios y relatos de las víctimas
Aunque la situación en Sudán es extremadamente grave, las personas del país no tienen garantizado refugio y también deben arriesgar la vida para intentar salvarla.
Países vecinos como Libia o Chad pueden resultar aún más peligrosos que la vida en Sudán, como relató Yahya, un joven atendido por CEAR superviviente de la tragedia de Melilla, quien tuvo que sufrir un infierno migratorio durante años antes de poder pedir asilo.
“En Chad me encontré una situación aún más difícil que en Sudán. En Argelia estuve seis o siete meses. Y allí fue también difícil. En Argelia, si tienes la piel negra es un problema, un problema muy grande”, describe este joven.
Su vivencia es la de Ahmed F., Ahmed A., Ammar, Abdellatif y millones de personas que, ante la falta de vías legales y seguras para acceder a la protección en la UE y España, deben cruzar países no seguros, subirse a embarcaciones miserables o saltar vallas para tener una oportunidad de vivir en paz.
Acceso al asilo en España
Las pocas personas sudanesas que logran llegar a España sorteando todos estos obstáculos tienen una alta tasa de reconocimiento de protección internacional.
En el año 2023, 304 personas procedentes de Sudán solicitaron asilo y la tasa de reconocimiento de la protección de esta nacionalidad se situó en el 92%.
Entre enero y junio de 2024, 145 personas sudanesas han solicitado asilo en España. De las 86 solicitudes resueltas, el 100% ha recibido protección (28 estatutos del refugiado y 58 protecciones subsidiarias).
Sin embargo, este reconocimiento va acompañado de medidas contradictorias para encarar la crisis humanitaria.
Como respuesta frente al incremento de llegadas al Aeropuerto de Madrid Barajas de personas de Sudán y Chad, España ha impuesto desde el 28 de junio de este año un visado de tránsito aeroportuario para estas nacionalidades. Es una medida punitiva y preventiva que implica aún más impedimentos para entrar al Espacio Schengen y solicitar protección internacional
Desde CEAR, creemos que urge habilitar vías legales y seguras de acceso al procedimiento de protección, como es el artículo 38 de la Ley de Asilo, para trasladar desde embajadas y consulados a personas necesitadas de protección internacional, y tramitar su solicitud en territorio español. Es la única manera de garantizar que miles de personas no tengan que poner en riesgo su vida en trayectos migratorios peligrosos e impedir tantas muertes evitables en las letales fronteras.
Las vías legales y seguras son la única manera de garantizar que miles de personas no tengan que poner en riesgo su vida en trayectos migratorios peligrosos e impedir tantas muertes evitables en las letales fronteras. Compartir en X