
© Jaime Alekos | CEAR
CEAR celebra una regularización que puede garantizar derechos a más de un millón de personas
Tras la finalización del plazo para solicitar la regularización extraordinaria el 30 de junio, los datos muestran que la medida ha tenido una respuesta muy elevada, con un número de solicitudes por encima de lo esperado inicialmente. Según las primeras estimaciones, se prevé superar el millón de solicitudes, lo que para CEAR representa un “éxito sin precedentes” que refleja el gran trabajo que han hecho los propios movimientos de personas migrantes, junto a las organizaciones de la sociedad civil, ciudadanía e instituciones para impulsar esta iniciativa que responde a un clamor popular.
Entre otras cuestiones, la organización destaca que la regularización estabiliza la vida de muchas personas que ya vivían en España, permitiéndoles acceder al mercado laboral, desplazarse sin miedo y facilitar la reagrupación familiar o la posibilidad de viajar a sus países de origen para reencontrarse con sus seres queridos
“Si finalmente se duplica el número de solicitudes, será una nueva demostración de que este proceso era incluso más necesario de lo que esperábamos. No olvidemos que estamos hablando de más de un millón de personas que ya vivían en España sin que se les garantizara el acceso a derechos fundamentales”, señalan Mónica López y Mauricio Valiente, directora y director general de CEAR.
En el marco de la puesta en marcha del proceso de regularización extraordinaria, CEAR se convirtió en entidad colaboradora y experimentó un incremento muy significativo de la demanda, atendiendo a miles de personas, principalmente de Colombia, Venezuela, Marruecos, Perú, Argelia, Senegal y Mali. Durante la primera semana, apoyó a unas 500 personas diarias de media en cada una de sus oficinas, especialmente por el alto volumen de personas que necesitaban el certificado de vulnerabilidad. Posteriormente, a medida que más ayuntamientos y entidades sociales se fueron acreditando para su emisión, la presión sobre las oficinas de las entidades colaboradoras se redujo de forma notable.
Desde que comenzó el proceso CEAR reforzó y habilitó Puntos de Información y Orientación para la Regularización, en los que profesionales del ámbito jurídico y de la intervención social, con el apoyo de muchas personas voluntarias, atendían a miles de personas que ha acompañado durante este proceso. Desde estos puntos han facilitado información y orientación, tanto grupal como individual, sobre el procedimiento de regularización, pero también: asesoramiento individualizado, incluyendo la revisión de la documentación presentada y el cumplimiento de los requisitos exigidos; valoración individualizada por parte de profesionales del trabajo social, en aquellos casos en los que resultaba necesaria la emisión del certificado de vulnerabilidad; apoyo para la obtención de cita previa para la presentación presencial o telemática; tramitación como representantes las solicitudes de residencia a través de la plataforma Mercurio para aquellas personas que ya eran beneficiarias de los servicios de la organización; y apoyo en la obtención de documentación de país de origen requerida, para aquellas personas acogidas en sus dispositivos que por su situación de vulnerabilidad no podían cubrir los gastos de expedición.
Principales obstáculos
Pese al éxito del proceso, CEAR destaca que también ha habido dificultades y retos principalmente derivados del corto plazo con el que se contaba para presentar las solicitudes, apenas dos meses y medio. Esto ha provocado congestión en algunas áreas, especialmente en territorios con mayor presencia de población migrante, como Catalunya y Madrid.
Por otra parte, la organización señala que muchas personas están aún a la espera de que les comuniquen la admisión a trámite de su documentación. Esto genera una enorme incertidumbre y retrasos que repercuten directamente en su vida diaria, ya que hasta que no reciben esta notificación y posteriormente el número de la seguridad social no pueden iniciar su actividad laboral.
Además, se ha detectado una presión adicional en las oficinas municipales y servicios sociales, especialmente en la emisión de informes de vulnerabilidad necesarios en los casos sin vínculo laboral o familiar. También se han dado dificultades para la obtención de cita para la expedición de la Tarjeta de Identidad de Extranjero (TIE) por parte de las personas que ya han obtenido resolución favorable, lo que está retrasando la efectividad de la regularización. A esto hay que sumar la dificultad añadida que supone la exigencia de pasaporte en vigor y empadronamiento para tramitar este documento, cuando no se requiere para la obtención de la regularización.
Por último, muchas personas se están encontrando con grandes obstáculos para obtener la documentación de país de origen, especialmente en el caso de antecedentes penales. Aunque se prevé un sistema para solicitarlos por vía diplomática si no se expiden en un plazo de un mes, no se ha previsto este mismo sistema cuando falta su legalización, en algunos casos, por parte de las embajadas españolas.
“Aunque el plazo de presentación de solicitudes ha finalizado, aún muchos de estos retos están pendientes. Reclamamos que haya flexibilidad en los requisitos para que nadie se quede atrás. Para que este proceso concluya con éxito, la Administración tiene que asumir el reto de dar una respuesta ágil al gran número de solicitudes presentadas. Recordamos que con este proceso no solo ganan las personas en derechos, sino también el conjunto de la ciudadanía en convivencia y cohesión social”, concluyen Mónica López y Mauricio Valiente.
La regularización ha tenido una respuesta muy elevada, con un número de solicitudes por encima de lo esperado. Compartir en X

