Ana, refugiada y superviviente de violencia de género: “Estaba secuestrada, vivía en un infierno”

Ana llegó a España sin ni siquiera imaginarlo, sin planearlo. Ella tenía una vida estable, trabajaba en una farmacia y era una mujer independiente, hasta que se cruzó en su vida el que más tarde sería el padre de sus hijos, agresor y narcotraficante. 

 

Ana reconoce que cuando le conoció era otra persona, se enamoró, pero al tiempo descubrió que “era un hombre falso, se dedicaba al narcotráfico”, pero ya era demasiado tarde, tenía dos hijos con él y se sentía “secuestrada, vivía en un infierno”.  

Huyó a ciudad de Guatemala, y lo recuerda como una etapa “complicada”, de “mucho miedo”, no quería ni salir a la puerta. Su hermana le recomendó que se fuera del país y junto a su compañera de trabajo, le ayudaron a escapar. Llegó a Madrid, donde le esperaría un familiar de la compañera de trabajo de su hermana.  

Desde entonces, ha sido un largo camino hasta sentirse bien y a salvo, y ver el futuro con esperanza. Un camino de dudas, sobre todo cuando llegó a España, no sabía si había hecho lo correcto: “Antes sentía que vivía en un infierno, pero, al menos, estaba con mis hijos. Al llegar a España empecé a ser consciente de que no iba a volver a ver a mi familia y de que estaba muy lejos de mis raíces”, explica.  

Ganas de vivir

Los dos primeros años estuvieron llenos de llantos, poco sueño y escaso apetito. Pero poco a poco, Ana recuperó las ganas de vivir: “Ahora considero que estoy muy bien, estoy trabajando”. Le gusta España, la seguridad, el sistema de salud… Me siento en casa”, afirma. Pero quizás lo que más confianza le produce es haber conseguido el estatuto de refugiada en el año 2020. 

Ahora mira al futuro con esperanza, y está muy agradecida a CEAR Málaga por la calurosa acogida que le han brindado: “He encontrado familia, hermanos, amigos que me han podido escuchar, aconsejar y proveerme de todo lo necesario”.  

Ana suspira aliviada cuando mira por el retrovisor y se da cuenta de todos los obstáculos que ha superado: “En el futuro me veo reconstruida. Con una familia de verdad y viendo crecer a mis hijos”, sostiene.  

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