Contra la trata, detección y protección

En el Día Mundial contra la Trata de Personas, CEAR recuerda la alarmante realidad de un delito que sigue en aumento y que afecta a miles de personas cada año. Solo una de cada cuatro son detectadas adecuadamente, lo que imposibilita que se les garantice la protección en países donde puedan sentirse a salvo.  

 

La trata de seres humanos es una grave violación de derechos humanos y una forma de esclavitud moderna que afecta especialmente a mujeres y niñas. Este delito, que implica captación, transporte y explotación mediante engaño o coerción, se dedica a fines como la explotación sexual, el trabajo forzado, la servidumbre doméstica, el tráfico de órganos, el matrimonio forzado o la explotación infantil. Las mujeres y niñas representan el 60% de las víctimas, con un alarmante 91% de ellas explotadas sexualmente. 

A nivel global, la trata es uno de los negocios ilícitos más lucrativos, junto con el tráfico de drogas y armas. Sin embargo, el 74% de las víctimas permanecen sin identificar y, por tanto, sin que se les garantice la protección, debido a la falta de un proceso adecuado de detección, según un estudio de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Además, la dependencia excesiva de los testimonios de las víctimas limita la capacidad para enjuiciar a los tratantes y ha llevado a una disminución en las condenas.  

Migrar en busca de protección ante la trata 

La migración y la trata de personas están estrechamente vinculadas, desde diversos factores que aumentan la posibilidad de las personas migrantes y refugiadas a ser captadas y explotadas 

  1. Falta de protección en el país de origen o terceros países: Las víctimas de trata a menudo no encuentran protección adecuada en su país de origen o en terceros países, viéndose obligadas a huir en busca de protección internacional. 
  2. Falta de vías legales y seguras: La ausencia de rutas legales y seguras para escapar de conflictos, violencia o persecuciones obliga a las personas migrantes y refugiadas a recurrir a redes de explotación para cruzar fronteras, incrementando su riesgo de ser víctimas de trata. 
  3. Vulnerabilidad en el país de destino: la lejanía de su entorno familiar y comunitario, falta de acceso a recursos básicos y medios de vida, y posibles situaciones jurídicas irregulares en el país de destino colocan a las personas migrantes en una situación de alta vulnerabilidad.
  4.  Impacto de conflictos: Naciones Unidas ha advertido que los conflictos incrementan el número de víctimas de trata, tanto dentro como fuera de las zonas de crisis. Ejemplos recientes incluyen el elevado riesgo de trata entre la población ucraniana desplazada tras la invasión rusa del país en 2022. 
  5. Riesgos en caso de retorno: las víctimas de trata enfrentan graves peligros si vuelven a su país de origen, como represalias, ostracismo y posibilidad de ser nuevamente captadas por los tratantes. Es crucial que los Estados respeten el principio de no devolución y garanticen el acceso a procedimientos de protección internacional a estas personas. 

Para brindar refugio y protección a víctimas de trata primero debemos detectarlas  

Es crucial identificar a las víctimas de trata para garantizar su protección. En España, el Protocolo Marco para la Protección de las Víctimas de Trata establece un procedimiento para identificarlas y ofrecerles asistencia. Este proceso debe enfocarse en los derechos humanos, priorizando la seguridad de las víctimas y evitando su revictimización. 

Sin embargo, la identificación de las víctimas a menudo depende de pruebas suficientes para iniciar un proceso penal, lo que puede dejar a muchas personas sin este reconocimiento. Además, aunque la conexión entre migración y trata es evidente, no hay un mecanismo formal para identificar a las víctimas durante los procedimientos de protección internacional o en los centros de detención de personas migrantes (los CIE). Esto significa que muchas víctimas corren el riesgo de ser devueltas a sus países de origen sin recibir la ayuda necesaria. 

La realidad de la trata en la UE 

Cada año, más de 7.000 víctimas de trata son detectadas en la UE, aunque se estima que el número real podría ser mucho mayor. En 2022, se identificaron más de 10.000 supervivientes, con una mayoría de mujeres y niñas afectadas, principalmente por explotación sexual. Un notable porcentaje de las víctimas son niños y niñas, lo que agrava la situación. 

El 27 de mayo de 2024, la UE aprobó la Directiva 2024/1712, que amplía la definición de trata para incluir el matrimonio forzado, la adopción ilegal y la explotación por gestación subrogada. Además, establece mecanismos para la identificación temprana de víctimas y garantiza su protección, incluso si no cooperan con las investigaciones.  

La nueva Directiva refuerza el respeto al principio de no devolución y mejora la acogida de las víctimas de trata. Por otra parte, la reciente aprobación del Pacto Europeo de Migración y Asilo, con un fuerte enfoque en la externalización y aplicación de procedimientos acelerados en frontera, presenta importantes retos y riesgos que pueden dificultar la detección e identificación de personas sometidas a la trata.  

España necesita una ley integral contra la trata 

España necesita una ley integral contra la trata de seres humanos para enfrentar de manera eficaz la creciente complejidad del delito, que ahora incluye dimensiones digitales y transnacionales. Esta ley debería abordar todas las formas de explotación desde una perspectiva de derechos humanos, y cumplir con la Directiva UE 2024/1712, que debe ser implementada antes de mayo de 2026. Además, es esencial establecer un procedimiento de identificación y asistencia a las víctimas que no dependa de su colaboración o denuncia, garantizando un marco protector y adecuado para cada caso. 

Claves para actuar contra la trata 

Frente a esta compleja situación, CEAR propone algunas medidas.  

  1. Trasponer la nueva Directiva UE contra la trata de seres humanos 2024/1712 y aprobar la Ley Integral de Protección y Asistencia a las personas Víctimas de Trata de seres humanos que aborde todas las tipologías de este delito, esté o no relacionada con la delincuencia organizada; y con independencia de cuál sea el sexo, la edad, el estatus administrativo de las víctimas o su nacionalidad.
  2. Adoptar medidas de detección, identificación y protección efectiva de personas víctimas de trata, incluido en todos los procedimientos de asilo, con la participación y asistencia de equipos multidisciplinares junto con la aplicación de un enfoque de género y centrado en su protección.
  3. Garantizar el acceso al procedimiento de protección internacional adaptándolo a las necesidades de las víctimas de trata de seres humanos en cumplimiento del tratamiento diferenciado del artículo 46 de la Ley de Asilo. 
  4. Poner fin a las devoluciones ilegales y sumarias y ampliar las vías legales y seguras para migrar y buscar protección.  
  5. Reforzar el derecho a la información de las personas víctimas de trata, incluyendo sobre su derecho a solicitar asilo, en un idioma que comprendan, por profesionales formados y garantizando la presencia de ONG especializadas en las fronteras.  
  6. Reforzar la detección proactiva de las víctimas de trata entre las personas solicitantes de asilo y migrantes que llegan a puestos fronterizos, Ceuta, Melilla y las Islas Canarias.  
  7. Establecer y poner en funcionamiento un Mecanismo Nacional de Derivación y garantizar que, en la práctica, la identificación formal no dependa de la presencia de pruebas suficientes para la incoación de un procedimiento penal y la colaboración de la víctima.  

 

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