Masacre de Melilla: dos años reclamando justicia para acabar con la impunidad en las fronteras

Dos años después de los trágicos hechos ocurridos el 24 de junio de 2022 en la frontera entre Melilla y Marruecos, sigue sin haber justicia, verdad y reparación para las víctimas y familiares de las al menos 37 personas fallecidas, las más de 70 que siguen desaparecidas y las 470 que fueron devueltas ilegalmente, según investigaciones de organizaciones que trabajan en terreno. 

 

Investigaciones periodísticas y de organizaciones de la sociedad civil apuntan a la responsabilidad de las autoridades marroquíes y españolas en estos trágicos hechos. Así también lo expresan las personas que han sido atendidas por CEAR y sobrevivieron a aquella masacre.

La impunidad en ambos lados de la frontera refleja una falta de voluntad política para garantizar el acceso a la justicia, la verdad y la reparación para las víctimas y sus familias, como CEAR denuncia desde que ocurrieron los hechos. Esta situación no solo deja abierta la puerta a que estos hechos se repitan, sino que es una prueba palpable del desprecio por la vida y la desprotección de las personas migrantes y refugiadas en las fronteras europeas. 

Una realidad que se agravará tras la aprobación del nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo, que desde CEAR esperamos que se aplique de la manera más garantista posible, poniendo en el centro las vidas y los derechos de las personas migrantes y refugiadas, en lugar de poner más obstáculos. 

Mortíferas políticas de externalización de las fronteras  

Las políticas de externalización de fronteras que el Pacto Europeo refuerza, dejan a miles de personas desesperadas por conseguir refugio en manos de países que no respetan los derechos humanos, provocando vulneraciones y muertes, como ocurrió en la frontera entre Melilla y Nador.  

Además, la militarización de esta frontera, que impide que las personas lleguen hasta los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla para pedir asilo, no les deja más opción que saltar la valla para intentar cruzar. Más allá del peligro que supone esta acción, se enfrentan a devoluciones ilegales a Marruecos, un país donde las personas migrantes, especialmente de origen subsahariano, sufren criminalización, violencia y discriminación. 

En estas semanas España está tramitando la imposición de visados de tránsito a Sudán y Chad, un nuevo paso en la externalización de fronteras que impone una traba injustificada a los nacionales de dos países que sufren una gravísima situación de conflictos internos y persecuciones. Esto ratifica que se sigue sin tomar conciencia de las negativas consecuencias de esta estrategia. Por este motivo, en este segundo aniversario de la masacre de Melilla, CEAR reclama al Gobierno español que reconsidere esta decisión y no imponga más obstáculos a las personas que tienen que huir de sus países. 

Sin justicia, verdad, reparación ni garantías de no repetición  

Las vulneraciones de derechos humanos documentadas ese terrible día no pueden quedar impunes. Pero, a pesar de la gravedad de estos hechos, la Fiscalía General del Estado español archivó la investigación en diciembre de 2022, argumentando la falta de indicios de delito por parte de las fuerzas de seguridad españolas, en contra de las evidencias publicadas y entre las denuncias de más de 150 organizaciones de derechos humanos.Tampoco las autoridades marroquíes han querido investigar, y han obstaculizado los esfuerzos de las familias por conocer el paradero de las personas desaparecidas. 

CEAR sigue exigiendo una investigación exhaustiva, transparente e imparcial que esclarezca lo sucedido, ponga fin a la impunidad y garantice justicia, verdad y reparación para las víctimas de la masacre del 24J y sus familias. En la Europa de refugio en la que creemos, estos hechos jamás deberían repetirse. 

¡Ayúdanos a acabar con la impunidad en las fronteras! 

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