Sulekha huyó para que sus hijos no se convirtieran en ‘niños soldado’

Lleva en España más de 10 años, junto a sus hijos. Antes de huir de su país trabajaba en un colegio como profesora de inglés, tenía su propia casa y vivía tranquilamente. Tras la caída del presidente en 1991 todo cambió. “No había paz, solo miedo y matanzas todos los días”.

En 2003 empieza a pensar en huir con sus siete hijos, y un año más tarde logra mandar fuera a los cuatro mayores, que aún eran menores de edad, por miedo a que les obligaran a alistarse en las milicias que luchaban entre ellas. “No podía ver que mis hijos murieran como muchos niños que pertenecían a estos grupos armados”

“Cuando se fueron a Kenia sabía que estaban en buenas manos, porque les dije que fueran directamente a ACNUR para que explicaran quiénes eran y por qué tuvieron que huir. Gracias a eso están vivos”. Cuenta que después le dieron muchas opciones de países de acogida, pero que pidieron venir a España porque tenía una hermana viviendo en nuestro país.

Luego pudo salir con sus tres hijos pequeños llegando a un campo de refugiados en la frontera de Somalia hasta que llegó su hermana y fueron a la embajada española para solicitar asilo. Llegó a España y vivió uno de los momentos más emotivos de su vida: “Cuando me reencontré con todos mis hijos en el aeropuerto lloramos de felicidad”.

Fueron acogidos en los centros de CEAR antes de poder rehacer sus vidas. “Nos ayudó muchísimo. Nos han dado apoyo psicológico, para salir adelante, para aprender español e incluso trabajo. Hoy en día estoy donde estoy por ellos. No salvó la vida, si hubiéramos tenido que volver probablemente no estaríamos vivos. Me ayudó a pagar alquileres y a comprar los libros para los niños hasta que conseguí trabajo”.

Sigue en contacto con su madre que no quiso o no pudo huir. “Me cuenta que la situación es un poco mejor, pero a veces los grupos armados ponen bombas. La gente trata de hacer su vida normal bajo el miedo y la inseguridad. No creo que vaya a volver, pero deseo que haya paz porque es mi país y lo quiero”.

Vida en España

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Sulekha y Amal Hussein refugiadas de Somalia. Foto: IGNACIO GIL.

Lo que más le gusta de España es que hay paz y seguridad. Poder vivir sin miedo a que alguien ponga una bomba que alcance a sus hijos. Eso sí, no todo ha sido un camino de rosas en este tiempo: “Nos ha costado muchísimo conseguir trabajo y durante la crisis los jóvenes no tienen oportunidades laborales”.

Se sienten plenamente integrados en la sociedad española, a la que agradecen su hospitalidad. Prueba de ello es que una de sus hijas se ha casado con un español con el que tiene dos hijos. “Cuando la veo, me da esperanza y me siento feliz. Conmigo siguen viviendo cinco de mis hijos, y los tres pequeños estudian y sacan buenas notas”.

Quiere imaginarse un futuro en el que todos sus hijos puedan ir a la universidad para que puedan tener “una vida mejor” a la que pudo tener ella. Lo que no le entra en la cabeza es un futuro (o un presente) en el que se cierra las puertas a las personas que tratan de huir de una muerte casi segura: “Es cruel cerrar así las fronteras para que mueran afuera. Pido al mundo que abran las puertas y el corazón a los refugiados, porque nadie huye de su casa por nada. Para salir a pasar tanto peligro en el mar tienes que huir de algo que te ha dado mucho miedo”.

Puedes escuchar la historia de Sulekha aquí:

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