
© Juan Cobos Leyva | CEAR
Memoria CEAR 2025: logros y nuevos retos en un año clave para las personas refugiadas
El 2025 será recordado como el año en el que las políticas migratorias impulsaron los delitos de odio. En este contexto, el trabajo de CEAR continuó dirigiéndose a garantizar el acceso a derechos de las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de protección internacional.
Durante el pasado año las políticas hostiles obligaron a miles de personas a permanecer en países donde sus vidas corren peligro, a pesar de que las necesidades de protección aumentaron. Sin embargo, más de 117 millones de personas fueron desplazadas forzosamente en todo el mundo.
La atención directa de CEAR durante 2025
Durante 2025, los equipos de CEAR a cerca de 46.000 personas. En su mayoría, hasta un 67 %, fueron para solicitantes de asilo. La acogida fue una de los principales apoyos que CEAR proporcionó a lo largo del año. La entidad ofreció un lugar seguro a más de 17 000 personas que huyeron de sus países en busca de protección y estabilidad, ya sea en la Fase de Valoración Inicial y Derivación (FVID); en las plazas de acogida temporal, que cubren estancias más largas y potencian la autonomía de quienes se encuentran en ellas; o en aquellas dedicadas a la acción humanitaria, que buscan garantizar los derechos de las personas que llegan a costas.
Sin embargo, el proceso de inclusión es mucho más que recibir un alojamiento. Para lograrla, es fundamental atender las necesidades interseccionales de las personas a las que acompañamos. Para ello, CEAR cuenta con los servicios de atención jurídica; formación, empleo y alianza con empresas; intervención social; aprendizaje del idioma; atención psicológica; y traducción e interpretación. Distribuidas entre las distintas áreas de trabajo, las más de 1.640 personas en plantilla, de las cuales el 72 % son mujeres, y con la colaboración de más de 1.200 personas voluntarias, impulsaron el acceso a derechos de miles de personas, añadiendo un valor incalculable a la sociedad.
Defendiendo el derecho de asilo
La transformación social también se libra en el relato, el desarrollo normativo y de las políticas públicas o en la participación ciudadana. Entre otras acciones, durante el pasado año la entidad denunció posibles vulneraciones de derechos. En este sentido, cabe hacer hincapié tanto en el litigio estratégico como en proyectos de lucha contra la discriminación y el odio como ‘Alza la Voz Contra el Racismo y la Xenofobia’ o la participación en el Consejo Estatal para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica (CEDRE).
Asimismo, se realizaron acciones concretas para provocar cambios normativos, políticos, sociales e institucionales internacionales, europeos, estatales, autonómicos o locales. Estas acciones cubrieron desde la denuncia de los riesgos que plantea el nuevo PEMA respecto al posible retroceso en la garantía de derechos o de la imposición del visado de tránsito a nacionales de países donde sus vidas pueden peligrar, hasta la exigencia de acceso a derechos para las personas migrantes afectadas por la DANA.
El impulso de la ciudadanía activa fue de gran relevancia, desarrollándose a través de acciones de sensibilización, formación y movilización para fomentar el compromiso y el pensamiento crítico. La construcción de un mundo libre de discriminación, racismo y xenofobia es posible, y para lograrlo la participación ciudadana y el voluntariado son pilares fundamentales. Así se fundamentan también la solidaridad, la convivencia, la cohesión social y la propia paz.
