Derecho al retorno del pueblo palestino: oportunidad para la paz

Extracto de la entrevista realizada a Jaber Suleiman en el marco de su visita para recoger la Mención Especial del Premio Juan María Bandrés 2023. El investigador y activista palestino, refugiado en Líbano, analiza en primera persona la situación de las personas refugiadas palestinas, su Derecho al Retorno y las soluciones para poner fin al genocidio de su pueblo.

 

Nací en Palestina en 1945, tres años antes de la Nakba (en árabe, «catástrofe», como se denomina a la creación del Estado de Israel). He vivido toda mi vida como un refugiado.

¿Qué significa ser una persona refugiada y qué es el Derecho al Retorno?

Significa estar desposeído de derechos humanos, de ciudadanía, y de sufrir cuando viajas por el miedo a ser discriminado o tratado de manera diferente al cruzar una frontera. A estas carencias se suma la limitación de oportunidades como el acceso a la educación, la salud y otros privilegios y derechos que tienen en cualquier país. Es triste ser una persona refugiada.

Las generaciones palestinas más jóvenes no han olvidado el Derecho al Retorno, pero de facto hay una priorización de derechos, y su prioridad es vivir con dignidad, sin menoscabar otros. Porque, sin dignidad, no puedes luchar por ningún otro derecho. Las autoridades libanesas insisten en privar a las personas palestinas de sus derechos más básicos, bajo el pretexto de que hacerles concesiones favorecería su reasentamiento en el Líbano, donde la sociedad libanesa está fragmentada sobre bases religiosas y sectarias. Sienten que la normalización de derechos para las personas refugiadas palestinas podría desestabilizar el precario equilibrio sectario del país.

Pero se equivocan, porque garantizar a las personas palestinas sus derechos humanos más básicos es el primer paso para permitirles rechazar los programas de reasentamiento y defender su Derecho al Retorno. Si solo se apoya de manera teórica, sin garantizar los demás derechos, entonces se está hablando de migración, transferencia de personas…

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¿Cuál es la situación de las personas refugiadas palestinas?

Cuando hablamos del estatus de las personas refugiadas de Palestina, es preciso destacar las distinciones que existen entre las diferentes comunidades. No se puede hablar de los y las palestinas como un solo bloque, ya que cada comunidad refugiada tiene su propia especificidad, lo que influye en sus diferentes situaciones legales y socioeconómicas, y en cómo contribuyen a la lucha nacional por el derecho a la autodeterminación.

Por ejemplo, las personas refugiadas en Jordania han obtenido la nacionalidad, pero sigue existiendo discriminación entre las personas nativas del país y las personas originarias de Palestina. Por el contrario, en Siria, se habían garantizado a las personas de origen palestino todos sus derechos básicos, excepto la nacionalidad. Se puede decir que ocupaban un estatus legal intermedio, más allá de ser simplemente personas refugiadas, pero sin llegar a ser ciudadanas de pleno derecho: más que personas refugiadas y menos que ciudadanas.

Este estatus, según los sucesivos gobiernos sirios, es para mantener su identidad nacional y su Derecho al Retorno. La situación más problemática está en el Líbano. Las personas de nacionalidad palestina en este país están sujetas a varios tipos de marginalización: económica, social, cultural y de uso de espacios. Viven recluidas en campamentos para personas refugiadas, rodeadas y controladas por el ejército libanés. Son privadas de sus derechos humanos, como el derecho a trabajar, a la propiedad o a la educación pública.

En el Líbano, especialmente las segundas y terceras generaciones tras la Nakba, incluida la juventud palestina en los campamentos, carecen de empleo y educación, se sienten frustradas, discriminadas y viven con tensión y miedo porque el Gobierno muestra a las personas palestinas como una amenaza para la sociedad de acogida. Están obligadas a aprender su identidad mediante lo que es conocido como «identidad negativa».

¿Cuál debería ser el futuro para Palestina?

Es difícil anticipar el futuro de Gaza, pero, pase lo que pase al final del episodio actual, estaremos en una nueva escena política del conflicto árabe y palestino-israelí. Hasta la fecha, las personas refugiadas palestinas han sido privadas de sus derechos más básicos, incluidos el Derecho al Retorno, a la autodeterminación y a la condición de Estado.

Es más: las políticas de ocupación ilegal y colonización por parte de Israel han sido denunciadas repetidamente como un sistema de apartheid establecido entre el río Jordán al mar Mediterráneo por la ONU, organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch o incluso organizaciones israelíes como B’Tselem278. Teniendo en cuenta que, desde los Acuerdos de Oslo de 1993, el pueblo palestino ha negociado para avanzar en un acuerdo de paz sin éxito hasta la fecha. La comunidad internacional, la Unión Europea y Estados Unidos deberían verdaderamente dar un paso al frente y abrir el camino a la solución de los dos Estados sobre las bases del derecho internacional.

Los países de la Unión Europea deberían adoptar, entre otras medidas a su alcance, sanciones económicas y de otra índole contra Israel, que viola los estándares y normas del derecho internacional relativas a sus obligaciones como potencia ocupante. Aun así, hay países europeos que apoyan y argumentan que Israel tiene derecho a defenderse, siendo la primera vez que se concede a la potencia ocupante un derecho que pertenece al ocupado.

Creo que la comunidad internacional está convencida de que el paradigma debe cambiar, aunque no está siendo honesta, ya que no está implementando medidas. Si se continúa por esta senda, las masacres indiscriminadas nunca cesarán. Cualquier proceso de paz que no esté vinculado a una justicia absoluta reproducirá guerras, tensiones y conflictos. Ahora la comunidad internacional debe revisar el Acuerdo de Paz de Oslo, del que depende el futuro de la población de Gaza y de toda Palestina. Ya es hora de que la comunidad internacional, representada por la ONU, reconozca un Estado palestino soberano integrado en los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza. Solo así se podrá hablar de paz duradera, basada en los principios de justicia y equidad.

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* Jaber Suleiman es investigador y activista palestino, refugiado en el Líbano, país al que se han extendido los ataques indiscriminados contra Gaza. Su lucha incansable por los derechos del pueblo palestino  fue reconocida con una Mención Especial en los Premios CEAR Juan María Bandrés 2023.

** Puedes leer la entrevista completa en nuestro Informe Anual sobre la situación de las personas refugiadas en España y Europa.

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