
CEAR pide el cese de la violencia contra la población civil del Líbano y Palestina
Israel extiende su ofensiva de Gaza al Líbano, uno de los países con mayor población refugiada del mundo. Estos ataques indiscriminados están causando centenares de muertes y decenas de miles de desplazamientos forzosos, tanto internos como a Siria, un país en conflicto desde 2011.
Después de meses de intercambio de ataques entre Israel y la milicia armada libanesa de Hezbolá en las zonas fronterizas entre ambos países, Israel ha ampliado su ofensiva contra el país al mismo tiempo que continúa el genocidio en Palestina. La población civil es quien está sufriendo las consecuencias. La ONU ya ha lanzado un llamamiento urgente para que Líbano no se convierta en una nueva Gaza.
¿Cómo se ha llegado a extender el genocidio?
En un contexto de creciente tensión, el pasado el 17 y 18 de septiembre Israel llevó a cabo un ataque sin precedentes haciendo detonar simultáneamente en el territorio libanés miles de aparatos de telecomunicación. Muchas de estas explosiones se produjeron en lugares de tránsito público, provocando un total de 37 muertes y más de 3.000 personas heridas, la mayoría civiles.
Días después, el conflicto alcanza una nueva dimensión, con más de 1200 bombardeos israelíes que llegaron al sur de Beirut, una de las zonas más densamente pobladas de la capital libanesa con un total de 700 000 habitantes, que alberga dos de los principales campos de personas refugiadas palestinas del país. Finalmente, en la madrugada del 1 de octubre el ejército israelí anunció el inicio de la invasión terrestre del Líbano, en una agresión sin precedentes desde el final de la guerra de 2006 y en flagrante violación de la soberanía e integridad territorial libanesa.
Impacto en la población civil
Los ataques israelíes sobre Líbano han provocado ya más de 2000 muertes en el último año, más de la mitad en las dos últimas semanas. Además, cerca de 6000 personas han resultado heridas y un millón han sido desplazadas forzosamente, la mayoría procedentes del sur del país y de los suburbios de la capital.
Muchas de las personas que han tenido que dejar sus hogares atrás ya han sufrido múltiples desplazamientos forzosos desde octubre de 2023, y la mayoría necesitan ayuda urgente. También requieren ayuda los casi 800 edificios habilitados como refugios colectivos, en su mayoría escuelas, para acoger a las personas desplazadas. Mayoritariamente refugiadas sirias y trabajadoras domésticas migrantes, las cuales se encuentran sin lugar alguno en el que resguardarse, especialmente en la capital del país. Una crisis humanitaria que afecta especialmente a las personas en situación de mayor vulnerabilidad y a la que hay que hay que sumar las múltiples crisis que ha sufrido el país en los últimos años, como los efectos de la pandemia de COVID-19, la explosión del puerto de Beirut el 4 de agosto de 2020, el brote de cólera declarado en octubre de 2022 o el desmantelamiento de servicios públicos esenciales como el agua, la electricidad, la salud o la educación, entre otros.
Según estimaciones de ACNUR, unas 100 000 personas, tanto de nacionalidad libanesa como siria, han huido a Siria escapando de la violencia en el Líbano. El Gobierno libanés estima que 1,5 millones de personas refugiadas sirias se encuentran en su territorio, lo que supone el mayor número de personas refugiadas per cápita globalmente.
El activista palestino Salah Mohammed, desplazado forzosamente junto a su familia
Entre las personas que han tenido que huir de sus hogares se encuentra Salah Mohammed Salah, cuya residencia en Beirut fue bombardeada por el ejército israelí, junto a otras viviendas donde habita numerosa población civil. Salah es un reconocido activista palestino que lucha por los derechos del su pueblo desde hace décadas, lo que le ha llevado a ser reconocido internacionalmente como una de las figuras más destacadas de la causa palestina. En 2006, se le concedió el Premio CEAR Juan María Bandrés por su encomiable labor para conseguir una paz justa y duradera en la región.
En el Líbano hay registradas más de 500 000 personas refugiadas de Palestina según datos de la UNRWA. El 93% está en situación de pobreza, no se les reconocen derechos humanos básicos, están excluidas de la mayoría de los servicios públicos y tienen prohibido ejercer algunas profesiones.
Soluciones para una paz justa
CEAR pide un alto el fuego inmediato, incondicional y permanente en Palestina y Líbano como la única forma efectiva para poner fin a la pérdida de vidas humanas y el sufrimiento en toda la región. Para ello, considera imprescindible imponer un embargo inmediato e integral de armas a Israel, así como sanciones económicas y la ruptura de relaciones diplomáticas para acabar con la impunidad con la que se está cometiendo un genocidio retransmitido en directo, sin intervención de la comunidad internacional.
Es urgente asegurar el pleno respeto del Derecho Internacional Humanitario y la protección de la población civil, con especial atención a los grupos en situación de mayor vulnerabilidad incluyendo mujeres embarazadas y lactantes, niñas y niños, personas de edad, personas con discapacidad, personas LGTBQIA+, personas desplazadas internas, refugiadas y migrantes.
La Unión Europea debe habilitar vías legales y seguras para que las personas necesitadas de protección puedan tener acceso al asilo sin tener que jugarse la vida. Esto incluye el refuerzo de soluciones duraderas, particularmente con el cumplimiento y ampliación de los programas de reasentamiento de personas refugiadas desde países como Líbano.
Por último, tiene que garantizar, de una vez por todas, el Derecho al Retorno de las personas refugiadas palestinas a sus territorios, de acuerdo con la resolución 194 de Naciones Unidas.
El pueblo palestino y el libanés merecen vivir en paz.