Wafa lleva toda su vida huyendo de las bombas, pero todavía vive con la esperanza de que “este genocidio termine”

Wafa lleva toda su vida huyendo de los bombardeos. Nació en un campamento de refugiados en Beddawi, Líbano. Cuando tenía cuatro años vivió el primero de una serie sin fin de desplazamientos, entonces en su mente infantil pensó que “esta sería la última guerra”. 

De Líbano huyó a Argelia, de Argelia regresó a su tierra, a Gaza, después de los Acuerdos de Oslo. En Gaza conoció a su esposo y tuvieron a su primer hijo, en ese momento empezaron a soñar en construir un futuro para su familia, pero aquel sueño se convirtió en una pesadilla. Solo pasaron unos años cuando Israel “inició una nueva guerra en 2008”, explica Wafa. Nunca había vivido tanto miedo, era la primera vez que sentía que la vida de sus hijas corría peligro. En ese momento tenía dos y estaba embarazada de su tercer hijo. Después vino otra en 2012, en 2014, y entre ambos años y después. “Los bombardeos eran continuos”, recuerda. Ahí fue cuando se dieron cuenta de que no había lugar seguro en Gaza y que debían huir para construir su sueño en otro lugar.  

Entonces llegó “una nueva guerra en Gaza en 2022 y más tarde el genocidio en 2023 que aún continúa y que ha sido el más sangriento y destructivo”, describe.  En ese momento tuvieron claro que tenían que huir.  

En una visita a España encontraron “un pueblo acogedor y generoso”, donde recibieron ayuda sin ni siquiera pedirla, reconocen. Se enamoraron de este país y tras regresar a Palestina, decidieron solicitar visados nuevamente para poder solicitar asilo. 

Ella y sus hijos llevan instalados en España desde entonces. Sin embargo, su marido, su madre y la familia de su marido continúan en Gaza. Y los días de Wafa van pasando en “estado de preocupación constante”. Su familia ya se ha desplazado incontables veces en tan solo un año huyendo de los bombardeos del ejército israelí.  

Tiene una petición a la comunidad internacional: “Imparcialidad y justicia, que paren este genocidio y lleven a los perpetradores ante la justicia. No se debe permitir esta impunidad, se debe apoyar la solución de los dos Estados. El futuro de las personas refugiadas palestinas debe estar libre de asesinato y aniquilación, para que puedan disfrutar como el resto de los pueblos de la libertad y los Derechos Humanos”. 

Wafa se sienta a diario frente al televisor, expectante, intentando encontrar un ápice de esperanza de que esta guerra, este genocidio…finalice algún día. “Los instantes pasan como años, cargados de miedo, terror y muerte lenta”, reconoce. Ahora su sueño se ha simplificado a volver a reencontrarse con su madre, su esposo y el resto de su familia. 

*Wafa fue una de las personas que participaron en la presentación del Informe Anual de CEAR en 2024 en el Congreso de los Diputados. Esta entrevista está sacada de su intervención. 

 

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