Matteo: ‘‘Todavía me estoy reconstruyendo, pero me siento fuerte para seguir adelante’’

Matteo tiene 29 años, aunque pronto cambiará de década. Nació en la región amazónica de San Martín, en la selva peruana. Detrás de su mirada tranquila y su risa contagiosa, hay una historia de lucha, de búsqueda de identidad y de mucho coraje. “Soy bajito, pero tengo mucho para dar”. Y lo cierto es que sus palabras tienen un peso que solo dan las vivencias atravesadas desde la resiliencia.

La infancia de Matteo no fue sencilla. Su madre lo tuvo con apenas 14 años, en un entorno con escasos recursos y muy poco acompañamiento. A los 5 años conoció a su padre biológico, pero fue su tío paterno quien asumió este rol y quien le dejó los recuerdos más bonitos de esa etapa. En 2011, cuando Matteo tenía 14 años y estaba a punto de terminar la secundaria, su tío falleció, marcando un doloroso punto de inflexión en su adolescencia.

Ya desde muy niño, Matteo se identificaba como un chico. A los 5 años ya se sentía más cómodo con ropa que socialmente se consideraba “de niño”. Sin embargo, la construcción de su identidad le ha costado tiempo, experiencias y mucho de escucharse y conocerse a sí mismo. “A los 15 salí del armario como mujer lesbiana, pero yo sabía que eso no me definía. No era una mujer lesbiana. Yo no era una mujer”. Fue a los 19 años, gracias a un intercambio intercultural en la Universidad, donde conoció a chicos trans y por primera vez se vio reflejado. Por fin, entendió quién era. ‘‘Yo era un chico, un chico transexual’’.

Pero ese reconocimiento no vino sin consecuencias. En su entorno enfrentó burlas, conflictos con docentes y compañeros de Universidad, rechazo en entrevistas de trabajo por su imagen, y una constante invisibilización de su identidad. “Me trataban en femenino, aunque lo aclarara una y otra vez’’. Desde pequeño vivió el rechazo de su entorno más cercano, especialmente por parte de la familia paterna.

La transición de Matteo fue un proceso interno y externo lleno de obstáculos. Cortarse el pelo, vestirse como quería, vivir como hombre, todo suponía una lucha diaria. Sin embargo, encontró aliadas importantes en el camino: su hermana pequeña, quien lo apoyó desde el primer día, y, con el tiempo, también su madre. Recuerda con especial cariño el día que su madre lo reconoció como su hijo. Así, en masculino.

Hacerse visible en un país que te borra

Pero esa aceptación no fue general. Cuando decidió hacer pública su identidad, fue amenazado y agredido físicamente. Su padre no lo aceptó, lo agredió. ‘‘Llegué a denunciarlo en dos ocasiones, una por violencia física y otra por violencia psicológica. Mi padre tenía una orden de alejamiento’’.

Por motivos de salud, tuvo que volver temporalmente a casa de su madre, donde convivía con su abuela y su abuelo materno, quienes tampoco lo aceptaban. “Viví momentos muy duros, incluso mi abuelo me agredió. Me pedía que me fuera de allí”. En la Universidad, donde Matteo cursó la carrera de arquitectura, recibió amenazas de violencia por parte de un compañero. ‘‘Me dijo que, si yo me creía un hombre, me tenía que agarrar a golpes con él, como lo haría un hombre’’.

La ansiedad y la tristeza comenzaron a acumularse y Matteo empezó a medicarse. “Tomaba pastillas para poder dormir todo el día y dejar de sentir”.

La decisión de dejar Perú

En ese momento de oscuridad, encontró luz en una profesora de yoga con la que compartía una conexión especial. Ella fue quien le habló de España como un posible lugar donde reconstruirse. “Yo sentía que en Perú había terminado un ciclo para mí. Ya no era mi sitio”. En solo quince días, con lo poco que tenía ahorrado y con la ayuda de un crédito, compró el billete de avión con destino a España. El 6 de noviembre de 2024 aterrizó en Madrid.

El comienzo no fue fácil. “Aunque me sentí liberado nada más pisar el avión, el miedo me invadió. Sentía miedo constantemente, no conocía a nadie, ni sabía a dónde ir. Tenía muy poco dinero, y no sabía si me alcanzaría siquiera para comer”. Recuerda que al llegar a Madrid ni siquiera sabía salir del aeropuerto.

Un nuevo comienzo en Sevilla

Ya en Perú, Matteo había comenzado un camino de activismo. Esa misma motivación lo llevó a contactar con asociaciones LGTBIQA+ en España. Fue así como llegó a ATA-Sylvia Rivera, Asociación de Transexuales de Andalucía. Por ello, Matteo llegó con la idea clara: iría a Sevilla y buscaría apoyo en esta asociación. Allí pudo contar su historia por primera vez en un espacio seguro. Al conocer su caso en ATA, le explicaron sobre la posibilidad de solicitar asilo en España, algo que Matteo desconocía por completo.

Gracias a esa orientación, conoció a CEAR, donde fue atendido por una abogada que lo guio en el proceso. Solicitó protección internacional a finales de noviembre de 2024 y ahora se encuentra acogido por el sistema de asilo español a la espera de resolución. CEAR es la organización que lo está apoyando en la fase de valoración inicial. “El asilo es una incertidumbre. Tengo miedo de que me lo denieguen, y tener que irme, cuando por fin estoy empezando a construir una vida aquí”.

Matteo ha encontrado apoyo en distintas entidades: CEAR, ATA, Fundación Triángulo y Fundación Manolita Chen. “El apoyo psicológico es el que más agradezco. Me ayuda a calmar mi mente, a sostenerme. Estoy solo aquí, pero acompañado en muchos sentidos”.

‘‘Aquí me siento seguro, pero sigo reconstruyéndome’’

Ocho meses después de su llegada, Matteo siente que ha comenzado un crecimiento y desarrollo personal muy importantes. “Me he empoderado. Estoy más fuerte, más consciente de quién soy”. Ha hecho nuevos amigos, se ha formado en varios cursos y está actualizando su currículum para integrarse en el mundo laboral.

Hay detalles que le parecen importantes: “Aquí me llaman por mi nombre y mi nombre es Matteo. En Perú nunca lo hacían’’.

También ha encontrado espacios de convivencia y expresión. “Aquí no tengo el miedo que tenía allí. Puedo andar solo por la calle, volver tarde… cosas que antes eran impensables”.

Sueña con estudiar, con aportar a la vida de otras personas migrantes y trans. Sueña con formar una familia, tener un hogar propio, y rodearse de personas que lo respeten. “Ese fue el deseo que me dio mi madre antes de subirme al avión: que pudiera tener la vida que merezco, que fuera feliz”. Tiene claro que quiere tener hijos y es consciente de que el camino no será fácil.

Hoy, Matteo quiere seguir su activismo. Pero también sabe que el camino no es igual para todas las personas: “Los derechos de las personas trans en España avanzan, pero ser trans migrante es otra realidad. A mí me ha costado tres meses que me cambien el nombre en mi tarjeta sanitaria, sin embargo, todavía no me han cambiado el género. Además, esto es solo en la tarjeta sanitaria, en mi NIE y pasaporte se me identifica en femenino’’. Eso se traduce en que Matteo, cada vez que realiza un trámite en España, es identificado con un nombre y un género que no le representan.

Matteo ha atravesado momentos de profundo dolor, en los que incluso pensó en quitarse la vida. Pero también ha encontrado motivos para seguir adelante. “He comprendido que la vida puede ser dura, pero tener un propósito hace que la lucha sea más bonita”.

La historia de Matteo nos confronta con una verdad sencilla y poderosa: las personas trans tienen derechos, tienen voz y tienen sueños. Solo piden lo que a nadie debería negársele: una vida digna. “Yo me estoy construyendo poco a poco. No quiero ser el hombre que la sociedad espera. Quiero ser Matteo. Y Matteo es un hombre que se está construyendo a sí mismo”.

Ayúdanos.

Con una aportación de 10€ nos ayudas a proporcionar el material escolar para niños y niñas refugiadas