Orgullo LGTBIQA+: Erik y Alex tuvieron que huir de Rusia para poder ser, sentir y amar sin miedo

En Rusia, las personas LGTBIQA+ son perseguidas por el simple hecho de existir. Desde la aprobación de la llamada “ley contra la propaganda homosexual”, cualquier expresión pública de afecto, identidad o discurso no normativo puede ser castigado con multas, censura o incluso penas de prisión. Para Erik y Alex, personas no binarias y pareja desde hace años, la situación se volvió insostenible.

“Nuestra vida era como una pesadilla. No podías hablar, no podías confiar en nadie. Ni siquiera decir quién era tu pareja.” Alex recuerda una existencia marcada por el silencio y el miedo. El entorno social ya era hostil, pero fue la familia de Alex —profundamente homofóbica— quien terminó de empujarles al exilio. A pesar de que mantenían en secreto su relación, las amenazas comenzaron: “Decían que querían matar a Alex. Y que no iban a parar de perseguirnos mientras viviésemos en Rusia. Vivir así ya no era posible.”

Convertidos en “enemigos de la nación”

La situación empeoró tras la invasión de Ucrania en 2022. El gobierno ruso intensificó el discurso represivo, señalando al colectivo LGTBIQA+ como enemigo público. La represión dejó de ser solo social: se convirtió en una política de Estado. “Antes éramos invisibles. Ahora, directamente, éramos enemigos de la nación. Todo el país podía volverse contra ti.”

En su ciudad, Podolsk comenzaron a circular en los periódicos los lugares por donde frecuentaban personas LGTBIQ+ acompañados de comentarios incitando a la violencia: “Decían que quien nos matara estaría haciendo lo correcto.” Fue entonces cuando Erik y Alex sintieron que tenían que huir.

Una maleta, dos gatos y el deseo de vivir

En medio del caos emocional y material, apenas pudieron preparar nada. Solo sabían que debían escapar. Dejaron todo atrás excepto lo más importante: sus dos gatos. “Son nuestra familia. No nos íbamos a ir sin ellos.”

El 1 de febrero de 2023, aterrizaron en Valencia. Lo recuerdan como un momento transformador. “Nada más salir del aeropuerto nos dimos la mano, sin miedo. Yo recuerdo el olor de las plantas. Aunque era invierno, todo olía a libertad.” Sin embargo, su llegada a España no fue fácil. “La dificultad para acceder a una cita de asilo, lo retrasó todo”.

Discriminación bancaria

También se enfrentaron a la discriminación bancaria, pues les negaron abrir una cuenta de pago básica —a la que tienen derecho— simplemente por ser de nacionalidad rusa. “A pesar de que les explicábamos que somos refugiadas y que no íbamos a volver a nuestro país por ser rusas y no tener documentación de España, nos la negaban.”

A pesar de todas las barreras, han encontrado apoyo. Gracias a CEAR Valencia y a organizaciones aliadas que trabajan con el colectivo LGTBIQA+, han recibido acompañamiento jurídico y humano. “Nos ayudaron como nadie más”, mencionan. Alex obtuvo el estatuto de refugiado y Erik todavía está esperando respuesta a su solicitud de asilo. Quieren estudiar para luego buscar empleo. Saben que no será fácil, pero desean reconstruir un nuevo proyecto vital.

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