
CEAR Navarra repite un año más la Transpirenaica, una marcha por la inclusión
La Transpirenaica Social Solidaria (TSS) es una caminata que recorre cada año 800km desde País Vasco a Cataluña con el objetivo de promover la inclusión socio-educativa y laboral de personas, especialmente jóvenes, que han sido atendidas por organizaciones sociales, entre ellas CEAR Navarra y la Fundació i Treball. Todo un marco de trabajo incomparable: la vertiente sur de los Pirineos.
Un año más, CEAR Navarra participó en la primera etapa de esta travesía que viene organizándose desde 2013. En la ruta entre Hondarribi a Zabaldika, con una duración de cinco días y cuatro noches, participaron jóvenes y educadores y educadoras de varias entidades sociales, entre ellas, tres personas jóvenes usuarias de CEAR Navarra y una trabajadora social, además de varias personas voluntarias y guías de montaña.
En esta edición el lema fue “Cuidar para ser”, orientada a trabajar el autocuidado, el cuidado a los demás y el cuidado al entorno y la naturaleza. Por ello, durante cinco días se habló sobre la importancia de una mente y cuerpo sanos, el impacto de la acción humana en la naturaleza, la creación de redes sociales, etc.
Pese a ir intrínseco en el espíritu transpirenaico, este lema hizo que la experiencia fuese todavía más enriquecedora en cuanto a cuidado a los demás. Desde el primer día quedó claro que el objetivo no era llegar las primeras, sino en grupo, lo que potenció la generosidad, amabilidad y atención de todas las personas que participaron.
Inclusión y naturaleza
Otro aspecto diferenciador, y también fundamental de la TSS, es su desarrollo en un entorno natural. La cantidad de horas que se pasan en la montaña caminando permiten compartir momentos, alegrías, cansancio, expectativas, pero también historias de vida.
“La transpirenaica para mí fueron unos días llenos de aventura, retos, conectar con la naturaleza, disfrutar de buena compañía y sentirse en familia. Cada momento lo disfruté al máximo, aprendí de mis compañeros y actualmente me siento feliz de haber tenido la oportunidad de vivir esa experiencia”, explica Yonaksy Paola Araque, participante de origen venezolano.
Quizás esto es importante dentro del objetivo de la actividad, ya que los jóvenes se dan el espacio para compartir sus motivaciones para migrar, posibles dificultades de su proceso migratorio, para recordar y compartir momentos vividos en sus países de origen, con sus familias y amistades; pero también para proyectarse a futuro y establecer objetivos vitales a corto, medio y largo plazo en el país de destino.
Un aprendizaje mutuo
En este sentido, el aprendizaje se considera mutuo. Es decir, el equipo de voluntariado, educativo y organizativo tiene mucho que aportar a las personas jóvenes, a sus objetivos, a su forma de convivir con el posible duelo migratorio… Pero el contacto con estas vivencias genera aprendizaje indiscutible en la parte organizativa del equipo transpirenaico.
Y eso es lo positivo de la TSS, que se contribuye al desarrollo de los itinerarios de cada persona joven, pero a su vez el contacto con los jóvenes favorece enormemente el entendimiento de otras realidades, a trabajar de forma más ajustada a la realidad y a dar visibilidad a situaciones vitales en las poblaciones que se atraviesan durante la travesía, desmontando estereotipos y, en consecuencia, construyendo una sociedad más justa e igualitaria en cuanto a derechos.
“La travesía fue muy interesante para conocer gente y ver lugares preciosos y vivir momentos y experiencias inolvidables”, confiesa Achraf Yassil, de Marruecos. ¡Hasta la próxima!
Cada momento lo disfruté al máximo, aprendí de mis compañeros y actualmente me siento feliz de haber tenido la oportunidad de vivir esa experiencia. Compartir en X