El sufrimiento del pueblo palestino continúa a pesar del frágil acuerdo de tregua

A pesar de que el acuerdo de tregua alcanzado el pasado octubre supusiera un paso necesario para el pueblo palestino y quienes apoyan el fin del genocidio, este no ha significado el cese de la violencia indiscriminada. Desde su entrada en vigor, más de 345 personas han sido asesinadas por ataques israelíes y más de 880 han resultado heridas. 

El Territorio Palestino Ocupado y especialmente la Franja de Gaza, ha venido sufriendo durante más de dos años una campaña militar de exterminio por parte de las fuerzas de ocupación israelíes. Los ataques deliberados contra población civil, personal humanitario, sanitario y periodistas han sido señalados como constitutivos de genocidio por parte de expertos de la ONU, instancias judiciales internacionales y organizaciones de derechos humanos. Este 29 de noviembre, Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, CEAR muestra su apoyo una vez más a la causa palestina, condenando la ocupación ilegal de Israel y su vulneración sistemática de los derechos humanos. Estas son las claves para comprender la situación actual del pueblo palestino. 

Una frágil tregua 

El pasado 10 de octubre se anunciaba un nuevo acuerdo de tregua desde el cual el nivel de intensidad de los asesinatos por parte de Israel se ha visto reducido. Sin embargo, su incumplimiento ha llevado a la muerte de más de 345 personas, mientras más de 880 han sido heridas.  

La situación humanitaria en Gaza sigue siendo crítica: más de un millón de personas continúan alojadas en refugios improvisados, con acceso limitado a asistencia humanitaria y enfrentándose a condiciones más duras a medida que el invierno se aproxima. Las tormentas e inundaciones han limitado las actividades de las organizaciones humanitarias, lo cual agrava la situación de profunda vulnerabilidad de niñas, niños, personas mayores, mujeres y personas con discapacidad, entre otras. 

El ejército israelí continúa ocupando ilegalmente en más del 50 % de la Franja de Gaza y atacando infraestructuras básicas para la supervivencia del pueblo palestino. Además, el acceso al mar continúa prohibido, con detenciones de pescadores gazatíes por parte de las fuerzas israelíes. Por su parte, se mantienen las restricciones a las ONG internacionales por parte de Israel, lo que les impide acceder a Gaza, mientras la UNRWA enfrenta graves limitaciones para distribuir alimentos y otros bienes esenciales. 

Aumenta la gravedad de la situación en Cisjordania 

Desde el comienzo de 2025, coincidiendo con la corta vigencia de la segunda tregua temporal en Gaza, las agresiones israelíes se han venido intensificando en Cisjordania. La llamada operación ‘Muro de Hierro’ continúa en marcha, afectando especialmente a la zona norte, donde se multiplican las acciones a gran escala del ejército israelí en ciudades, pueblos, aldeas y campamentos de refugiados. Esta operación se ha saldado, hasta el momento, con cerca de 32 000 personas palestinas desplazadas forzosamente, la mayor crisis de desplazamiento en Cisjordania desde 1967 

También aumentan las demoliciones, confiscaciones, detenciones y restricciones de movimiento por parte de las autoridades israelíes en toda Cisjordania, así como los ataques violentos perpetrados por colonos armados israelíes, amparados por las fuerzas de seguridad, contra personas palestinas, especialmente desde el inicio de la temporada de cosecha de la aceituna. A la violencia física se suma la violencia institucional que persigue la expansión colonial y la anexión de Cisjordania, con la aprobación de nuevos asentamientos y la posible adopción de una ley de anexión formal de este territorio en la asamblea legislativa israelí. 

Nuevo posicionamiento del Consejo de Seguridad de la ONU 

La reciente decisión del Consejo de Seguridad de la ONU para implantar el preocupante ‘Plan de paz’ de Trump para Gaza supone un nuevo revés para el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y una amenaza a la legalidad internacional.  

La resolución prevé el establecimiento de la denominada Junta de Paz, presidida por Donald Trump, que será responsable de supervisar la reconstrucción de Gaza y su administración. Asimismo, contempla la creación de una fuerza internacional de estabilización cuya misión será velar por la desmilitarización de los grupos armados palestinos, la protección de la población civil y la entrada de la ayuda humanitaria. Esta fuerza internacional, que no pertenecerá a la ONU y no contará por tanto con la participación de los cascos azules, estará coordinada por Egipto e Israel, y podrá utilizar «todas las medidas necesarias» para hacer cumplir su mandato, incluido el uso de la fuerza, según señala la propia ONU. 

Una paz justa y duradera aún es posible 

El genocidio, apartheid, colonización y ocupación en Palestina es inhumano, ilegal e inmoral. En un contexto internacional marcado por las derivas totalitarias y belicistas que socavan los derechos humanos, Europa y España deben tomar medidas concretas y contundentes en defensa de la paz y la justicia, exigiendo la implementación efectiva del alto el fuego, garantizando la protección de la población civil y la entrada adecuada de ayuda humanitaria. Además, es imprescindible que cualquier acción internacional rechace aquellas propuestas y medidas que menoscaben el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación. 

La fragilidad de la tregua en vigor hace aún más urgente la necesidad de adoptar un embargo inmediato e integral de armas a Israel, así como sanciones diplomáticas, incluidas la suspensión del acuerdo de asociación UE-Israel y la ruptura de relaciones bilaterales.  La paz pasa, además, por asegurar el derecho a la verdad, justicia y reparación de la población palestina en relación con las violaciones graves de sus derechos humanos y del derecho internacional. 

Por un mundo en el que todas las personas palestinas puedan vivir seguras, libres y en paz. 

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