
Cuando la acogida se convierte en tradición: el Belén Viviente de Sanlúcar la Mayor (Sevilla) integra a personas refugiadas
El Belén Viviente de Sanlúcar la Mayor (Sevilla), uno de los más reconocidos y visitados de Andalucía, incorporará este año a cuatro personas refugiadas acogidas por CEAR como figurantes en su décima edición.
La incorporación de estas personas refugiadas tiene, además, un valor añadido por el escenario en el que ocurre: el Belén Viviente de Sanlúcar la Mayor es uno de los grandes referentes navideños de la provincia de Sevilla. Organizado por la Hermandad del Santo Entierro, reúne cada año a más de 400 figurantes y atrae a decenas de miles de visitantes, según datos de Turismo de Sevilla. Su prestigio traspasa fronteras y en cada edición recibe visitantes de distintos puntos de España y del extranjero.
El recorrido se desarrolla en un enclave patrimonial único: el conjunto histórico de la Iglesia de San Pedro y las murallas almohades, situadas en la cornisa del Aljarafe. Entre los escenarios más reconocidos destacan el mercado, la corte de Herodes, el campamento romano, la adoración de los pastores, el Nacimiento y la llegada de los Reyes Magos. Cada año, un equipo de voluntarios trabaja durante meses en decorados, vestuario, iluminación y música para lograr una recreación de gran rigor histórico y cuidada ambientación.

El belén como escenario de acogida y convivencia real
La participación de estos cuatro chicos atendidos por CEAR en el municipio, que encarnarán a un pescador, un miembro de la guardia judía, un soldado romano y un integrante de la comitiva de los SSMM los Reyes Magos de Oriente, representa un paso significativo en sus procesos de integración y un ejemplo real de convivencia entre quienes buscan refugio y la comunidad que los acoge.
Lejos de ser una acción simbólica, la presencia de estos cuatro participantes refleja la voluntad del municipio de incluir a las personas refugiadas en sus expresiones culturales más arraigadas. Además, antes de asumir sus roles en el belén, han participado activamente en su montaje y preparación; así, no solo se integran en una tradición profundamente arraigada, sino que lo hacen conociendo de cerca la dinámica del evento, conviviendo con otros figurantes y formando parte de una celebración que constituye un pilar en la identidad de Sanlúcar la Mayor.
Para vecinas y vecinos, poder interactuar con ellos en este contexto, viéndolos caracterizados, desempeñando sus papeles y formando parte del entramado artístico del belén, contribuye a desdibujar prejuicios, generar cercanía y mostrar que quienes llegan huyendo de la guerra o la persecución tienen también un espacio en la vida cotidiana del municipio.
Para ellos, supone participar por primera vez en una tradición local, conocer historias, símbolos y costumbres, y sentirse parte de un proyecto colectivo.
Un proceso de acogida que se transforma en convivencia
El dispositivo de acogida gestionado por CEAR en Sanlúcar la Mayor, en colaboración con los Salesianos, abrió sus puertas en febrero de 2025. A pesar de las primeras dudas y debates que surgieron en el municipio en el momento de su apertura, las infinitas muestras de solidaridad y voluntad de entendimiento por parte de vecinas y vecinos han permitido que la convivencia se consolide, favoreciendo la integración de las personas refugiadas y transformando el centro en un espacio vivo dentro de la comunidad.
Con el paso de los días, y los meses, el vínculo entre población local y personas refugiadas se ha ido consolidando a través de encuentros, actividades y participación en el tejido social del municipio. La relación con asociaciones locales ha contribuido a generar confianza y a que el centro sea visto no solo como un espacio de transición, sino como un punto activo de convivencia.
En el marco de la colaboración en el Belén Viviente, los cuatro participantes han tenido encuentros con miembros de la hermandad durante el mes de noviembre, visitas al recinto, recorridos por los escenarios y actividades compartidas con otros figurantes. Ese proceso previo ha sido clave para que, al asumir sus papeles, lo hagan desde un sentimiento real de pertenencia.

Mirando al futuro: cultura, comunidad y acogida
La participación de estas personas refugiadas en el Belén Viviente puede convertirse en un referente para otras localidades: un ejemplo de cómo las iniciativas culturales pueden convertirse en motor de integración y cohesión social. Para los y las visitantes, saber que entre los figurantes hay personas refugiadas puede ser una oportunidad para reflexionar sobre la diversidad, la convivencia y la realidad del asilo.
Este diciembre, entre murallas almohades, luces cálidas y escenas históricas, el Belén Viviente de Sanlúcar contará una historia más: la de cuatro jóvenes que encuentran en una tradición centenaria un espacio donde reconstruir sus vidas. Una historia de acogida que, edición tras edición, se convierte también en tradición. El belén podrá visitarse los días 6, 7 y 8, así como 12, 13 y 14 de diciembre.