CEAR cumple 45 años de refugio

El 7 de mayo CEAR celebra el 45 aniversario de la constitución formal de la organización. Una oportunidad que aprovechamos para celebrar todo el camino recorrido y evaluar estos años de asilo en España, que no serían posibles sin la presencia de CEAR y sin todas las personas trabajadoras y voluntarias que han integrado nuestra querida entidad a lo largo de estos años.  

   

Desde 1979, la labor de CEAR ha sido esencial para defender el derecho de asilo y ofrecer protección a las personas refugiadas, solicitantes de asilo, desplazadas, apátridas y migrantes en situación de vulnerabilidad en España.  

 En nuestros primeros años de andadura, CEAR tuvo un papel fundamental en la acogida de personas que tenían que huir de las dictaduras latinoamericanas, además de a personas de origen vietnamita, iraní, iraquí, afgano, polaco y subsahariano que huían de graves violaciones de derechos humanos. De hecho, en 1984 se aprueba la primera Ley de Asilo española, cuyo preámbulo incluye un reconocimiento a la contribución fundamental que hicimos desde CEAR.

 

Ya en la década de los 90, España acogía a personas refugiadas procedentes de la guerra de los Balcanes, así como a personas búlgaras, rumanas, peruanas, argelinas, iraníes, pakistaníes, iraquíes, cubanas y ecuatorianas.También subsaharianas, principalmente de Liberia y Nigeria. La organización puso en marcha los primeros centros de acogida para personas refugiadas en Málaga, Cullera (Valencia) y Canarias, y comenzó a trabajar de manera integral con estas personas por su inclusión social y laboral porque ser refugio va más allá de garantizar una acogida digna en los dispositivos. 

Crisis de valores

En el siglo XXI, el perfil de las personas que llegaban buscando refugio era mayoritariamente de personas procedentes de Nigeria, Costa de Marfil, Guinea Conakry, Argelia y Colombia. Además, desde CEAR se organizaron en España dos Foros Mundiales de Migraciones (2006 y 2008), donde se convocó a toda la comunidad internacional para debatir sobre los movimientos humanos. En estos años, la organización fue clave para que se comenzara a reconocer el derecho de asilo a personas perseguidas por motivos de género y orientación sexual en España. 

A partir del año 2010, el número de personas que buscaba refugio a España fue creciendo paulatinamente hasta llegar al pico que se produjo en 2015, con la llegada de más de un millón de personas refugiadas que principalmente huían de la guerra de Siria. Durante ese año, además, al menos 3.771 perdieron la vida en su intento de salvarla, mostrando un año más que la auténtica crisis que vivía Europa era de valores.   

Más emergencias, más necesidad de refugio 

Más recientemente, la pandemia del coronavirus paralizaba las vidas de millones de personas en todo el mundo, también las de millones de personas migrantes y refugiadas que se quedaron sin acceso a derechos básicos. Tras el confinamiento, en los años siguientes, se han sucedido emergencias humanitarias sin precedentes y aún vigentes, como la vuelta al poder de los talibanes en Afganistán, la invasión rusa de Ucrania, el genocidio en Gaza o la inestabilidad en el Sahel. Además, el número de llegadas por mar ha seguido aumentando imparablemente, especialmente a través de la mortal ruta de Canarias, lo que ha provocado una respuesta inmediata para garantizar derechos básicos.

Esto demuestra que, tras estos 45 años, el trabajo de CEAR es más necesario que nunca. Con el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo aprobado por la Unión Europea, los retos y amenazas se multiplicarán, pero CEAR seguirá trabajando por ser refugio ante cualquier ola reaccionaria que busca retroceder en derechos y levantar aún más muros.  

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