
A pesar de los obstáculos para acceder al asilo, cada vez damos refugio a más personas
Desde que comenzó el año, la Fase de Valoración Inicial y Derivación (FVID) gestionada por CEAR ha vivido el mayor incremento hasta la fecha. Esta fase es el punto de partida para el acceso al Sistema de Acogida, cuando se crea el primer contacto con las personas que solicitan acceso al sistema de protección internacional, y se hace una primera evaluación de sus necesidades.
A principios de 2024, CEAR aumentó en 340 plazas esta fase inicial, a las que poco después se sumaron otras 180, logrando un total de 2.984 plazas a cargo de la organización para esta FVID, financiada por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y cofinanciada por la UE.
Gracias a este aumento, se han podido habilitar centros en nuevas ubicaciones como Madrid y Alicante, provincias en las que la organización no tenía presencia el año anterior en esta fase, o incrementar en Sevilla, con un nuevo centro de 180 plazas, y Cádiz, territorios con una alta ocupación sostenida en el tiempo. También ha permitido ampliar el sistema en Euskadi, territorio donde la demanda de plazas es cada vez más creciente.
Venezuela, Senegal, Ucrania, Colombia y Malí
Durante el primer semestre, la ocupación de las plazas durante esta fase se ha mantenido en torno al 85%. La mayoría de las personas atendidas en los centros gestionados por CEAR eran hombres (69%). Casi la mitad de las personas atendidas tenían entre 18 y 35 años (un 49%), y menos de un tercio eran menores (22,3%), siempre acompañados de sus familias, procedentes de países sumidos en graves crisis humanitarias, como Venezuela (21%), o sociopolíticas, como la que atraviesa Senegal desde el año pasado (19%), o conflictos como Ucrania (17,5%), Colombia (13%) y Malí (7,4%). Casi la
Es importante destacar que estos datos no incluyen a las personas llegadas por vía marítima, que son atendidas desde el programa de Ayuda Humanitaria, y que este año han accedido directamente a la Fase de Acogida.
Es importante destacar que estos datos incluyen a las personas llegadas por vía marítima, que fueron derivadas desde el programa de Ayuda Humanitaria en 2023, aunque a lo largo de 2024 se ha priorizado el acceso directamente desde plazas del programa de AH a plazas de Fase de Acogida
Refugio frente a múltiples violencias
Durante esta primera fase de atención, CEAR ha identificado diferentes vulnerabilidades entre las personas que marcan su rumbo y acompañamiento dentro del sistema de protección: un 5% tenían necesidad de atención médica, el mismo porcentaje que las personas reconocidas como víctimas de tortura o violencia en país de origen, un 4% fueron mujeres que accedieron como familias monomarentales, el 3% eran mujeres víctimas de violencia de género y un 2% se identificaban como personas LGTBIQ+. Otras personas en situación de vulnerabilidad han supuesto en torno al 1%, entre ellas, personas con discapacidad física, personas con trastornos psíquicos, personas de edad avanzada y personas que se han identificado como posibles menores de edad no acompañados.
Retos y desafíos para el futuro
El aumento de estos perfiles ha supuesto un importante reto para los equipos de esta fase de acogida, no solo por la correcta valoración de las necesidades específicas, sino también en la atención directa a estos perfiles, en unos recursos donde los tiempos de estancia se alargan cada vez más.
Además, durante estos primeros meses de 2024 continuaron los obstáculos para acceder a las citas para solicitar de solicitar protección internacional o temporal, y los retrasos en las asignaciones de plazas de la fase de acogida temporal (que pueden extenderse entre 5 y 7 meses). Esta situación ha requerido un esfuerzo de todo el equipo profesional que interviene en la FVID: las personas del servicio jurídico para la gestión de citas y asesoramiento de casos, del servicio psicológico para afrontar la ansiedad que genera la incertidumbre de los largos tiempos de espera, el servicio de traducciones para garantizar la adecuada comunicación de los equipos y profesionales externos con las personas atendidas y, sin duda, las personas de los equipos de integración social y las técnicas de acogida, sin quienes la atención cercana y la convivencia en los recursos sería del todo imposible de gestionar.
Gracias a todas ellas, CEAR continúa siendo un referente en refugio.

