Souma: «Aquí tengo la libertad de expresarme y reclamar mis derechos»
Souma tenía 15 años cuando se casó en Sudán. Siempre había querido estudiar, trabajar y construir su propio camino, pero las oportunidades para hacerlo eran inexistentes. Cuando nacieron sus dos hijas, lo tuvo claro: “No quería que tuvieran el mismo destino”.
Años después, tras un viaje marcado por la guerra, el desierto, el miedo y las múltiples amenazas que sufrió por ser mujer y migrante, llegó a España a través de un programa de reasentamiento, y posteriormente logró reagruparse con con sus hijas para cumplir aquel sueño, ofrecerlas un futuro.
Un camino lleno de violencias
Más de dos décadas después del inicio del conflicto de Darfur el 25 de abril de 2003, el sufrimiento de la población civil sudanesa no ha cesado. El país se ha encontrado inmerso en distintas guerras civiles que se han cobrado miles de vidas y han desplazado a millones de personas, convirtiéndolo en uno de los países con más desplazamientos a nivel mundial.
Souma huyó de Sudán en un momento en el que los enfrentamientos entre el Gobierno y los grupos rebeldes afectaban a su zona, aprovechó una pequeña tregua para cruzar la frontera hacia Chad y, desde allí, emprendió el camino hacia Libia.
Durante cuatro días atravesó el desierto, “fue muy difícil, no lo volvería a hacer”, asegura. Los vehículos avanzaban con las luces apagadas para evitar ser detectados. En el camino hubo persecuciones y tiroteos. También momentos en los que algunos hombres intentaron “acercarse” a las mujeres que viajaban en el grupo.
La violencia contra las mujeres no cesó durante todo el trayecto. Al llegar al primer punto de destino en Libia, se vio envuelta en una red de trata junto a su compañera de viaje. “Durante los primeros días no me dejaban salir, me amenazaban con llamar a la migra”
También intentaron que ejerciera la prostitución a pesar de tener pagada “su deuda”. Souma se negó y buscó una alternativa recurriendo a algo que sabía hacer: trenzas y tatuajes de henna. Así comenzó a trabajar y consiguió encontrar una salida a aquella situación.
Tiempo después, la guerra en Libia volvió a obligarla a marcharse.
El reasentamiento, una vía legal capaz de salvar vidas
Souma llegó hasta un campamento situado en la frontera entre Libia y Túnez. Allí comenzó un proceso que terminaría llevándola a España mediante un programa de reasentamiento en el año 2012.
El reasentamiento es una de las vías legales ya existentes por las que una persona refugiada que ha tenido que huir a un tercer país vecino puede ser trasladada a un país donde se le garantice la protección internacional. Todavía está lejos de convertirse en un programa eficaz, para ello debería ser estable, permanente y duradero.
Souma llegó a España en 2012 a través de este programa. Una de sus principales prioridades era aprender el idioma, encontrar un empleo y poder reagruparse con su familia.
Un abrazo después de 16 años
Cuando finalmente consiguió reunirse con sus hijas, habían pasado 16 años. “Me fui cuando eran unas niñas y cuando vinieron ya eran unas mujercitas. No me conocían, solo por fotos”.
El reencuentro tuvo lugar en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, lo recuerda con emoción. Después de tantos años de distancia, llegaron por fin los abrazos.
“Nos hemos abrazado mucho. Hemos llorado mucho en el aeropuerto de Barajas”.
Era el final de una espera larguísima y, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva etapa juntas y un sueño cumplido: darle a sus hijas la posibilidad de tener un futuro.
“Un sueño cumplido”
Souma reconoce “estar muy bien ahora”, trabaja en CEAR como gobernanta de un centro de acogida, ha conseguido reunirse con sus hijas y con su madre, permitirlas estudiar y ofrecerlas un destino diferente al que las esperaba en Sudán.
Sin dudarlo, afirma que Sudán sigue formando parte de ella: “Me gustaría volver algún día a mi país cuando se acabe la guerra. A ver a mis familiares, mis amigos, mis vecinos”.
Souma llegó a España después de atravesar fronteras, conflictos y múltiples violencias que pusieron en riesgo su seguridad. En España encontró algo que durante mucho tiempo le había sido negado: la posibilidad de tomar sus propias decisiones.
“Aquí tienes la libertad de poder expresarte y poder reclamar tus derechos”.
