Amara escapó del terrorismo en Mali: ‘‘No iba a ser uno de ellos, por eso tuve que huir’’

Hasta 2012, la vida de Amara era como la de cualquier otro niño maliense. Vivía en Kayes, ciudad situada en el oeste del país. Era el segundo de seis hermanos, cuatro chicos y dos chicas; todos ellos, junto a su madre, residían en la casa de uno de sus tíos. Iba al colegio y, recuerda que en los períodos vacacionales trabajaba ayudando en el campo con tareas de agricultura y ganadería. Su padre no estaba con la familia. Era profesor y desempeñaba su profesión en Gao, región del noreste del país.

Mansour Konte, un vecino más de la Carretera de Cádiz

La violencia intrafamiliar obligó a Mansour a abandonar Guinea Conakry. Tras su paso por Senegal, llegó a España por la peligrosa ruta canaria. La DANA le trajo una visibilidad inesperada, pero él solo quiere empezar a trabajar y emprender una nueva vida con la esperanza de reencontrarse pronto con su madre y su hermano pequeño.

Yolanda y William: tener que huir con más de 60

Este matrimonio ecuatoriano tenía una vida “asentada completamente” en su país. Una casa, una familia y un salario que les permitía vivir dignamente, por eso mismo comenzaron a sufrir extorsión y amenazas hasta tal punto que se vieron obligados a huir para proteger su vida. Actualmente, residen en uno de los centros de acogida de CEAR y se sienten, por fin, “a salvo”. Sin embargo, les inquieta el futuro, el acceso al empleo y todos los obstáculos añadidos que implican migrar siendo una persona de edad avanzada.

Yusupha, el fisioterapeuta que huyó de Gambia y ahora sueña con trabajar en el Betis

He tenido que empezar mi formación desde cero porque quiero cumplir mi sueño”, señala Yusupha, fisioterapeuta y auxiliar de enfermería en Gambia, quien ahora trabaja como ayudante de cocina en un restaurante sevillano, tras haber recibido una formación de ayudante de cocina que hizo gracias a CEAR en Sevilla. Mientras tanto, sigue realizando cursos que le permitan acreditar su experiencia y profesión.

Sueños y esperanzas de refugio tres años después de la pesadilla talibán

Cuando el pasado 15 de agosto de 2021, los talibanes llegaron al poder, la vida de miles de personas se vio seriamente amenazada. Marwa, Zabi, Madiha, Bahara y Asghar huyeron de su Afganistán natal en el que tenían un futuro aparentemente prometedor para poner a salvo su vida. Fueron acogidos en Euskadi y Andalucía, desde donde hacen balance de estos tres años y miran con esperanza al futuro.

Alexandra, perseguida por luchar por los derechos LGTBIQ+

Esta hondureña era activista de los derechos de las personas LGTBIQ+ y presidenta de las transexuales en la organización Arcoíris en Honduras. Estudió y tenía dos peluquerías, casa, coche… hasta que toda su realidad y sus sueños se desmoronaron de la noche a la mañana, como sucede aún a miles de personas que aún son perseguidas LGTB en todo el mundo.

ESTAMOS A TIEMPO

Pedimos medidas para que nunca más sea demasiado tarde para quienes necesitan protección.

Patricia: “Temo regresar a mi país ya que los paramilitares no perdonan que los denunciara”

Patricia ha sufrido múltiples violencias por ser mujer que le han obligado a escapar incluso de su nombre. Las amenazas y persecuciones tras ser agredida sexualmente por paramilitares le forzaron a huir de Colombia y buscar refugio en España, donde también afrontó más violencia y miedo. Poco a poco y no sin dificultades, rehace su vida mientras ayuda a otras personas que pasaron por su situación.