Mariana y Elena corrían peligro en su país por ser pareja
Son días para visibilizar las historias de todas esas mujeres perseguidas, discriminadas y violentadas por el mero hecho de ser mujeres y amar a otra mujer. Sus historias, sus luchas y sus logros recuerdan la importancia de seguir luchando por la igualdad y combatiendo la discriminación, y de construir un mundo donde todas podamos vivir con dignidad y respeto, sin importar nuestra orientación sexual o identidad de género.
En los últimos años, la situación para la comunidad LGTBIQA+ en Rusia ha empeorado drásticamente. Desde la aprobación de leyes que prohíben la «propaganda de relaciones sexuales no tradicionales», hasta la violencia y persecución por parte de agentes estatales y no estatales, las personas LGTBIQA+ enfrentan una realidad aterradora.
Muestra de ello es la historia de Mariana y Elena, una pareja rusa que ha encontrado refugio en España. Después de enfrentar persecución y hostilidad, se vieron obligadas a huir de su país al ser perseguidas por lesbofobia y machismo: “Nosotras vinimos de Rusia buscando algo tan básico como vivir en paz. Allá, ser quienes somos no sólo era difícil, sino peligroso. Crecimos en un entorno donde la diversidad no era bienvenida”. Aseguran, además, que allí su mera existencia era ilegal, mientras en España finalmente pueden vivir sin miedo y con la esperanza de un futuro mejor.
Durante su vida en Rusia ambas tuvieron que ocultar sus sentimientos y su identidad: “En la calle, tomarse de la mano significaba exponerse al peligro: humillaciones, agresiones. En nuestra ciudad natal, un vecino llegó a escupir la puerta de nuestro piso cuando sospechó que éramos pareja”. “En el trabajo, tuve que inventarme un marido ficticio para no convertirme en objeto de chismes por parte de mis compañeros”.
Ambas intentaron ser madres y sufrieron discriminación en el ámbito de salud. “La médica me trató con desprecio al saber que vivía con una mujer y que queríamos formar una familia juntas”.
Hoy pueden asegurar sus derechos y conformar la familia que deseaban ser: “Vivir con miedo se volvió una norma, pero una norma que no era normal. Eso fue lo que nos obligó a marcharnos. España se convirtió para nosotras no solo en un país, sino en la posibilidad real de ser nosotras mismas”.
Gracias a su lucha y a la de todas las personas que apoyan los derechos LGTBIQA+ en cualquier parte del mundo, muchas historias como las de Mariana y Elena pueden dejar de conllevar sufrimiento y convertirse en un relato de amor positivo y libre. Es necesario seguir dando pasos para que nadie se vea obligado a huir de sus países por ser, sentir y amar; y también continuar reivindicando que los países de acogida sean totalmente inclusivos con las personas LGTBIQA+ y garantistas con sus derechos.
Mariana y Elena: 'Nosotras vinimos de Rusia buscando algo tan básico como vivir en paz. Allá, ser quienes somos no sólo era difícil, sino peligroso'. Compartir en X
