Arezo: «Mi sueño es tener un equipo de fútbol en España con mujeres refugiadas»

Arezo Rahimi tenía una buena vida en Afganistán. Había luchado contra muchas barreras impuestas solo por ser mujer en su país y además de jugar al fútbol, era la presidenta de la Federación Femenina de este deporte. Pero cuando el régimen talibán tomó el control en agosto del año pasado, se replanteó qué futuro quería para la hija que estaba esperando y buscó refugio en España. Esta es la historia de una mujer valiente con las ideas claras.

 

“Antes de volar a España nuestra vida era bastante buena. Teníamos buenos trabajos, mi marido y yo, una casa cómoda. Habíamos conseguido nuestros objetivos, aunque con muchas dificultades, porque ser una mujer en Afganistán era muy difícil”, cuenta Arezo, ahora asentada en España.

En su país pudo ir a la universidad, jugar a al fútbol y llegó a ser la presidenta de la Federación Femenina de Fútbol, “algo que era muy difícil en la cultura de Afganistán, que una mujer hiciera deporte o trabajase fuera de casa”. Pero ella lo consiguió gracias a su esfuerzo y el apoyo de sus padres, que estuvieron a su lado a pesar de la oposición del resto de la familia, quienes lo consideraban una deshonra.

La difícil decisión de huir

Estaba embarazada de su primera hija cuando los talibanes tomaron el control del país en agosto. “Pensé mucho en el futuro de mi hija, porque en Afganistán no tendría futuro, no podría estudiar, no podría trabajar porque los talibanes los prohíben, no podría llevar los colores que ella quisiera”, explica.

Por eso tomaron la decisión de venir a España, aunque ni este paso ni el viaje fueron fáciles. “Fue muy difícil para nosotros. Vimos como todos nuestros logros acababan; todo acababa”, lamenta Arezo, recordando los dos días que tardaron en salir del país, donde el aeropuerto y las rutas estaban bloqueados por personas atemorizadas ante la nueva situación. “Todos querían irse de Kabul”.

Un futuro de oportunidades

“Cuando llegamos a España estábamos muy contentos porque nos sentíamos a salvo” dice y explica que aquí siente que ella y su familia encontrarán más libertad y protección para ser quienes quieran ser. Especialmente piensa en su hija: “Tendrá más oportunidades, más apoyo, más gente que la apoye para conseguir sus objetivos y sueños”.

Las mujeres tienen las mismas capacidades que los hombres, pueden hacer las mismas cosas si las familias las apoyan”, reflexiona Arezo sobre la diferencia de oportunidades que afrontan millones de mujeres en el mundo, que a día de hoy siguen teniendo que huir porque la persecución por motivos de género es una realidad invisibilizada que afecta a todo el mundo: viven amenazadas y se vulneran sus derechos sistemáticamente solo por ser quienes son.

Y adelanta su nuevo sueño:  “Tener un equipo de fútbol en España de mujeres refugiadas”, aspira con una gran sonrisa en los labios.

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