
‘El abrazo más esperado’, la nueva campaña de CEAR para garantizar el derecho a la reagrupación familiar
‘El abrazo más esperado’, campaña ideada como un crowdfunding, recurre a la solidaridad en estas fechas tan señaladas con el objetivo de cambiar el dolor y la ansiedad que sufren quienes tuvieron que dejar atrás a sus seres más queridos, por la felicidad del reencuentro y de volver a estar en familia.
La extensión y reagrupación familiar es, para las personas refugiadas, la materialización del derecho a vivir en familia; un derecho que constituye una de las escasas vías legales y seguras recogidas en la Ley de Asilo para poder acceder a la protección sin jugarse la vida en peligrosas rutas migratorias. Sin embargo, desde 2024 la Administración únicamente sufraga los costes para estas reagrupaciones cuando la persona reagrupante cumple con dos requisitos de manera simultánea: estar dentro del sistema de acogida y tener la solicitud de asilo aprobada.
En la práctica, es muy difícil ejercer este derecho puesto que, en la mayoría de las ocasiones, la Administración se demora largo tiempo en dar respuesta a la solicitud de protección, de forma que cuando se produce la concesión del asilo, la persona reagrupante ya se encuentra fuera del sistema. A esto se le añade el tiempo de tramitación de la extensión o reagrupación y que, una vez aprobada, existen dificultades para que los familiares reagrupados puedan salir de sus países por requisitos burocráticos de terceros países, como la autorización de salida o por situaciones de seguridad como la agresión de Israel al Líbano.
‘El abrazo más esperado’ es una campaña lanzada por CEAR para financiar los costes de la extensión y reagrupación familiar de las personas refugiadas. El 100 por ciento de la recaudación se dirigirá a proporcionar todos los apoyos jurídicos, psicosociales y económicos imprescindibles para cubrir esa necesidad vital de volver a estar junto a sus familias.
Las personas refugiadas experimentan muchas y muy diferentes emociones a lo largo de sus procesos migratorios. Desde el miedo en la huida, la nostalgia por lo que se ha dejado atrás o el duelo migratorio por un traslado no deseado, hasta la culpa por estar en un lugar seguro mientras su familia continúa en peligro. Una vez asegurada la acogida, la espera para reunirse con ésta puede hacerse muy larga: ansiedad e incertidumbre se mezclan con la esperanza y el sueño de un futuro junto a ella. Para muchas personas refugiadas, el reencuentro es el momento más feliz de sus vidas, ese instante en el que, tras tanta pérdida y sufrimiento, al fin pueden construir un futuro junto a su familia en un lugar seguro.
Necesidad de apoyo económico
Además del arduo trabajo jurídico y administrativo para conseguir los visados y aportar documentación, el tiempo para adquirir los billetes de avión puede ser muy corto y exigir de una compra muy rápida. A ello se suma que, en muchos casos, los familiares tienen que hacer noche en las capitales en las que se encuentran los consulados, pagarse un transporte y asumir los costes de trámites burocráticos que pueden ser excesivamente caros para personas con pocos recursos. Los costos promedio de un proceso de reagrupación varían entre 500 y 2.000 euros, dependiendo del país de origen y el número de miembros de la familia.
El pasado año, CEAR tramitó económicamente 25 reagrupaciones familiares, en las que llegaron 77 personas en total y asesoramos a 291 personas, entre las que había padres, madres, hermanos, hermanas, hijos e hijas. A finales de año ya había otras 43 personas con la solicitud de extensión familiar aprobadas y que necesitaban de esas ayudas económicas para poder darse ese abrazo tan esperado. Por eso, CEAR se ha propuesto un objetivo mínimo de 25.000 euros que permitiría al menos poder ayudar a las mismas familias que el pasado año, y un objetivo óptimo de 100.000 euros para poder ayudar a más familias a disponer de esos recursos tan necesarios para reencontrarse.
Demandas para garantizar la extensión y reagrupación familiar
1. Desarrollar la extensión y reagrupación familiar como una vía legal y segura para solicitar asilo, como se recoge en el art. 38 de la Ley de Asilo, para que los miembros de la familia en necesidad de protección internacional no se vean forzados a jugarse la vida en peligrosas rutas migratorias para reunirse con sus seres queridos.
2. Agilizar la tramitación de expedientes de extensión familiar. Actualmente, se puede demorar más de un año, algo que es incompatible con el principio de reagrupación familiar, derecho a la vida en familia y el principio humanitario de ayudar a que las personas refugiadas reconstruyan su vida en el país de destino.
3. Facilitar salvoconductos a las personas reagrupadas en los casos en que no puedan obtener o renovar su pasaporte para poder realizar el traslado a España.
4. Eliminar los límites a la extensión familiar no previstos en la ley que han originado que haya solicitudes de extensión presentadas hace años y que no se están instruyendo. Así como eliminar criterios restrictivos de incompatibilidad entre la extensión familiar y la solicitud de traslado para la solicitud de protección internacional del art. 38 de la Ley de Asilo, cuando exista riesgo individual de los miembros de la familia por los motivos de persecución.
5. Establecer criterios uniformes para la acreditación de la relación de parentesco y/o dependencia o convivencia previa adaptados a las realidades socioculturales de los países de origen y residencia de los familiares, a las condiciones de seguridad de los mismos, así como a sus circunstancias personales.
6. Garantizar la grabación de las solicitudes presentadas a través de la sede electrónica y la notificación en tiempo y forma de la resolución de la solicitud de extensión familiar. A fin de evitar la dilación del procedimiento, es necesario comunicar a la persona interesada el número de expediente, el número de NIE y el estado de tramitación de la solicitud. De igual manera, es necesario garantizar la notificación de la resolución, ya sea concedida o denegada la extensión familiar.
