Palestina vive una catástrofe humanitaria sin precedentes. Desde el 7 de octubre, Israel ha reforzado el asedio que mantenía sobre la Franja de Gaza, dejando a cerca de 2,3 millones de personas atrapadas en un territorio de tan solo 360 kilómetros cuadrados: sin electricidad y sin apenas agua, comida o medicinas. Sometidas a continuos bombardeos y ataques que se cobran la vida de una media de 183 personas al día.