Amjad confía en reencontrarse algún día con su familia

Este diseñador gráfico de origen palestino decidió huir tras dos años de guerra en Siria. Su destino, como el de muchos otros sirios entonces, pasaba por viajar a Argelia, de ahí pasar la frontera de Marruecos y luego, si nadie se lo impedía, pedir asilo en Melilla.

Amjad reconoce que viajar hasta Argelia fue fácil, ya que entonces no se exigía visado de tránsito entre los dos países. La ruta se complicó cuando trató de entrar en Marruecos, para lo que se tuvo que hacer con un pasaporte falso que le costó unos 2.000 euros. Pasó tres meses y medio en el CETI, desde donde le trasladaron a Madrid. “Toda mi familia está en Siria, excepto mi esposa. He tenido que esperar dos años y medio para que pudiera venir”.

Su deseo es volver a reunirse con su familia lo antes posible, por eso está redactando una carta de invitación para que puedan venir a España, aun sabiendo que el proceso de reagrupación familiar está prácticamente paralizado en Europa. Su padre, su madre y su hermano pequeño esperan mientras tanto en medio de la guerra a que aprueben su solicitud.

A Amjad se le nota que echa de menos su país cuando habla de su situación actual en España, ya que muchas cosas le recuerdan a su vida diaria en Siria cuando no había guerra: “La temperatura, la comida y la amabilidad de la gente”.

Actualmente está trabajando en las cocinas del centro de acogida de CEAR en Getafe. No puede volver a Siria porque no tiene la nacionalidad, así que su idea es aguantar cinco o seis años y conseguir la nacionalidad española y así poder “viajar por todo el mundo”. Más pesimista se muestra cuando le preguntan cuándo habrá paz en Siria:

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