En un mundo globalizado en el que las noticias pueden traspasar fronteras en cuestión de segundos, a nadie se le escapa que los conflictos que nos alejan de la paz van en aumento. En el Día Internacional de la Paz, CEAR arroja luz sobre cinco conflictos de los que casi nadie habla: son los más olvidados entre los muchos que pueden llevar esta etiqueta.
Etiopía: tensiones en el Tigray, Amhara y Oromía
A pesar de los acuerdos de paz que acabaron con el conflicto en la región norte del Tigray en 2022, las tensiones en la región han resurgido debido a las incursiones de las Fuerzas de Defensa de Tigray en zonas disputadas con el gobierno etíope. Otros dos conflictos internos están activos en el país, en concreto en las regiones de Amhara y Oromía; en ambas existen milicias movilizadas contra el gobierno federal. En este contexto de enfrentamientos cruzados se han reportado graves violaciones de derechos humanos contra la población civil, incluidas ejecuciones extrajudiciales, violencia sexual y destrucción de bienes civiles.
Etiopía cuenta con cerca de dos millones de personas desplazadas internamente, el 87 % fruto de los anteriores conflictos. No obstante, tan solo se han registrado 164.000 personas refugiadas procedentes del país, mientras este acoge a más de un millón de personas refugiadas de países vecinos, principalmente de Sudán del Sur, Somalia, Sudán y Yemen.
República Democrática del Congo: escalada de violencia
Los enfrentamientos entre los principales grupos armados que operan al este del país y, en paralelo, los ataques contra la población civil de las más de 100 milicias que participan en el conflicto han generado, tan solo en el mes de agosto, el desplazamiento forzoso de más de 50 000 familias, según ACNUR. La mayoría producidas en las provincias de Kivu del Sur y Kivu del Norte.
El número de desplazamientos forzosos muestra una escalada de violencia, resultado del rápido avance del M23 en zonas urbanas durante 2025, llegando incluso a ocupar Goma y Bukavu, importantes centros para la ayuda humanitaria. Tan solo en los primeros meses de 2025, la ofensiva del M23 acabó con al menos 7 000 víctimas mortales y el retorno de miles de personas a zonas donde persistían la inseguridad y la destrucción.
El número de personas desplazadas internamente en RD Congo aumentó cerca de un 25 % en tan sólo dos meses: en febrero de este año, eran más de cinco millones, a lo que se suman más de un millón de personas refugiadas del país. La situación derivada de la epidemia de ébola no hace sino agravar una situación cada vez más acuciante.
Somalia: un conflicto armado prolongado en el tiempo
Al prolongado conflicto armado en el país, se le suma el impacto de la crisis climática, en especial la sequía que afecta directamente a cerca de cuatro millones y medio de personas. Las múltiples crisis que atraviesan Somalia aglutinan ya más de tres millones de personas desplazadas internamente y cerca de 800 000 refugiadas fuera del país.
A este contexto se le unen las violencias contra las mujeres, incluidas el matrimonio forzoso y la mutilación genital femenina.
Yemen: el conflicto entre EE. UU. e Irán aviva las llamas
El impacto del choque entre Estados Unidos e Irán ha alcanzado a Yemen, reavivando desde julio un conflicto cuya intensidad se había reducido desde al acuerdo de tregua alcanzado en 2022. Desde principios de septiembre, la escalada amenaza con agravar aún más la situación humanitaria, causando nuevos desplazamientos forzosos, especialmente en la costa occidental del país. Se han registrado muertes entre la población civil y más de 5.600 familias han sido desplazadas en pocos días. La cifra de personas desplazadas alcanzaría ya las 50 000, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Cinco millones de personas desplazadas internamente y alrededor de 84.000 yemeníes se encuentran refugiadas en otros países, principalmente en Somalia, Países Bajos, Egipto, Jordania, Alemania o Yibuti. El país acoge, a su vez, a más de 64 000 personas refugiadas, principalmente de países vecinos como Somalia y Etiopía.
Myanmar: golpe de Estado y crisis de la minoría rohinyá
En Myanmar, el golpe de Estado militar de 2021 fue ampliamente rechazado por la población, desencadenando el enfrentamiento entre grupos étnicos de larga trayectoria, junto a nuevas fuerzas de resistencia y el ejército. Los grupos armados controlan gran parte del territorio del país, incluidas las fronteras con China y Bangladés. En su intento por mantenerse en el poder, se ha documentado cómo el ejército ha bombardeado objetivos civiles como escuelas y hospitales, incendiado aldeas, cometido asesinatos masivos y tortura. En este contexto, Myanmar cuenta con cuatro millones de personas desplazadas internamente y más de 300 000 refugiadas en otros países. A su vez, acoge a más de un millón y medio de personas refugiadas.
Especialmente crítica es la situación de la minoría rohinyá, grupo étnico de confesión musulmana. Históricamente discriminada, no goza de reconocimiento oficial y carece de ciudadanía, lo que la convierte en la mayor población apátrida del mundo. A finales de 2025, el número de personas rohinyás apátridas ascendía a cerca de 2 millones, según ACNUR; más de medio millón dentro de las fronteras de Myanmar.
Más información sobre la situación de las personas refugiadas en Europa y el mundo en nuestro Informe Anual.