Imagen muro de mentiras ladrillos

Los Estados de la Unión Europea han incumplido el compromiso que aprobaron en septiembre de 2015 para acoger a más de 180.000 personas a través de los programas de reubicación y reasentamiento.

La UE apenas ha logrado trasladar una de cada cuatro personas a las que se comprometió, mientras que España, con 1.983 personas entre reubicadas y reasentadas, apenas supera el 11% de cumplimiento de estos acuerdos. 

El MURO DE MENTIRAS que ha ido construyendo Europa en estos dos años para no cumplir con su palabra ha dejado a miles de personas atrapadas, sin la posibilidad de rehacer sus vidas. Somaya, Nahid, Aisar, Rania, Abdullah y Wassim nos cuentan cómo les ha cambiado la vida enfrentarse a ese muro.

Abdullah y Wassim llegaron a Quíos el 20 de marzo de 2016, el día en el que entró en vigor el acuerdo firmado entre la Unión Europea y Turquía. Un año y medio después, miles de personas se encuentran bloqueadas en los campos de refugiados ubicados en las islas griegas, muchos de los cuales han sido reconvertidos en centros de detención militarizados.

Welcome to Europe muestra la historia de dos víctimas de un acuerdo ilegal y del fracaso de las políticas europeas que ven cómo el tiempo y la vida se escurre entre sus dedos pero aún así nos dan una lección de dignidad, esa que no han encontrado en Europa.

``Todo el rato sentía que no era humano``. Ovil, refugiada transexual atrapada en Lesbos

Ovil, desde Bangladesh hasta Lesbos, huyendo de la discriminación

Toda su vida ha sabido que es una mujer, y toda la vida se ha sentido discriminada por ello. Desde Bangladesh donde nació, hasta Lesbos (Grecia) donde se encuentra ahora.

Tras un intento de suicidio, Ovil encontró refugio en internet, donde conoció a su actual pareja, Osman, un joven de Pakistán, que también veía su vida amenazada debido a su homosexualidad.

Tras un periodo en Turquía, donde fue secuestrada por una mafia, pudo reunirse con Osman en el campamento de Moria, en la isla griega de Lesbos. Ahí su camino se ha interrumpido debido al “muro de excusas” que ha construido Europa para no dar acogida a personas como ella.

``En Turquía nos estamos destruyendo poco a poco``. Aisar y Rania, refugiados sirios.

Aisar y Rania, matrimonio sirio atrapado en Turquía

Mandaron al mayor de sus hijos, de 16 años, a Europa porque no sabían que los barcos “se hundían con la gente dentro”.

Aisar viajó a Siria a buscar los papeles para la reunificación familiar, tras haber tramitado el permiso de residencia en Turquía. A su vuelta fue detenido y encarcelado por las autoridades turcas y su permiso cancelado. Aisar fue puesto en libertad con una orden de expulsión de Turquía.

Rania tiene una hernia discal de la que ha sido operada varias veces, y que le impide trabajar. Ahora ambos esperan que Alemania les conceda la reunificación familiar para recomenzar sus vidas junto a su hijo.

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``Lo único que quería era ir al colegio y ni siquiera puedo hacerlo``. Nahid, refugiada iraní.

Nahid  ahora tiene 18 años. Llegó a Grecia en barco, cruzando el Egeo desde Turquía, huyendo de la discriminación en su país, Irán, por su origen iraquí. 

La UE no admite a Irán como una de las nacionalidades que pueden optar a la reubicación en otro país europeo, así que no tuvo más remedio que quedarse en Grecia. “Me dijeron que si no me daban el asilo volvería a Irán, pero cuando supieron que tenía 17 años me dijeron que podía quedarme”.

Nahid huyó de su país para huir de la persecución y poder recibir una educación, pero no sueño no se ha cumplido. En Europa tampoco va a la escuela. “Ya no quiero vivir”, nos confiesa.

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``Algunos se imaginan que es como el cielo, pero Europa es una gran mentira``. Somaya, refugiada siria

Somaya es refugiada siria. 

Somaya, viuda y con un hijo, consiguió cruzar desde su país a Turquía. Allí embarcó a Grecia en un bote hinchable y llegó a la isla de Quíos donde fueron retenidos en un campo militar. Como llegaron a Grecia tras el acuerdo firmado entre la Unión Europea y Turquía, no han podido participar en el programa de reubicación.

Ante la falta de alojamientos en los campos de refugiados, Somaya y hijo viven en un antiguo hotel ocupado. Ella trabaja como intérprete ayudando a otros refugiados, y ambos esperan que Noruega les confirme la reagrupación familiar.

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Fotografía y vídeo: Celia Hernández y Gabriel Pecot

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El documental ‘Welcome to Europe’ ha sido financiado por

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