Se cumplen tres años de la intensificación del genocidio israelí contra el pueblo palestino. El frágil acuerdo del alto el fuego que se alcanzó hace casi un año no ha supuesto el fin de la ocupación y las masacres, que continúan dándose, aunque se hayan apagado los focos.
La última campaña de exterminio de Israel dura ya tres años; tres años en los que el pueblo palestino está siendo sistemáticamente aniquilado, con especial crudeza en Gaza y Cisjordania. Sin embargo, su halo de destrucción continúa más allá de las fronteras, en Líbano. A pesar de que el foco mediático se aleje de la causa palestina gradualmente, la situación en estos momentos es absolutamente crítica.
Avance del genocidio
Al menos 72 922 personas palestinas han sido asesinadas y 174 995 han resultado heridas en Gaza desde octubre de 2023, según la ONU. Ya durante 2025, fuentes especializadas señalaban que el número de muertes podía ser hasta diez veces superior. El 90 % de la población gazatí se encuentra desplazada forzosamente y, a mediados del pasado año, se contabilizaban casi seis millones de personas refugiadas de Palestina. Estas terribles cifras ilustran tan sólo parte de la dimensión real del genocidio; sin embargo, la destrucción total impuesta por Israel va aún más lejos.
La supervivencia en el territorio se encuentra seriamente comprometida con más del 76 % de las viviendas destruidas y un gran volumen de población viviendo en tiendas de campaña o refugios improvisados. A pesar de su protección especial, 596 trabajadoras humanitarias, más de 1.700 profesionales sanitarias y 262 periodistas han sido asesinadas por Israel.
El frágil acuerdo de tregua alcanzado en octubre de 2025 no ha supuesto el fin de la violencia indiscriminada: desde su entrada en vigor, más de 1.400 personas han perdido la vida a manos del ejército israelí. En paralelo, las agresiones israelíes se han intensificado en Cisjordania, afectando en gran medida a los campamentos de personas refugiadas y generando la mayor crisis de desplazamiento en la región desde 1967. También se han intensificado las demoliciones, confiscaciones y detenciones. Por su parte, los ataques violentos perpetrados por colonos armados han afectado hasta a 275 comunidades palestinas tan solo este año. Mientras, el proceso de anexión de Cisjordania continúa latente.
Borrar la infancia como método
Eliminar el presente y el futuro del pueblo palestino es el objetivo: para ello, atacar a la infancia es un método efectivo. Israel ha asesinado al menos a 21 283 niños y niñas en Gaza desde octubre de 2023. Se han documentado amplios ataques contra infraestructuras médicas, hospitalarias y de maternidad; redadas, asesinatos intencionados, torturas, detenciones y tratos degradantes en su contra, además de la hambruna provocada. Más de 7 % de las mujeres embarazadas y lactantes presentan desnutrición aguda, y más del 12 % de lactantes y menores de cinco años sufren retraso del crecimiento, lo que indica una privación nutricional prolongada.
Por tercer año consecutivo, las niñas y niños gazatíes comienzan el curso escolar sin un sistema formal de educación operativo. Aproximadamente 430 000 son atendidas en espacios temporales de aprendizaje gestionados por organizaciones humanitarias, mientras que más de 200 000 no tienen acceso a una educación estructurada. Entre los materiales de ayuda humanitaria cuya entrada limita Israel, se encuentran kits educativos y recreativos para niños y niñas, así como materiales para el tratamiento y purificación de agua o generadores de alta potencia, esenciales para su desarrollo en condiciones salubres y dignas.
Condena internacional
Apenas meses después del inicio de esta campaña de exterminio, la Corte Internacional de Justicia calificaba la intervención israelí de genocidio plausible, lo que se suma a más de 100 años de colonización, desplazamiento forzado y apartheid. Ante la escalada de violencia, se han producido avances significativos en la lucha contra la impunidad de los crímenes de Israel y la garantía de los derechos del pueblo palestino.
Es relevante mencionar los pasos dados en el reconocimiento del Estado palestino: a los 143 Estados de la ONU que ya lo reconocían, se unieron Noruega, Irlanda y España en 2024; Canadá, Australia, Reino Unido, Portugal y Francia en 2025. Este reconocimiento ha servido, además, para impulsar la reconsideración de la integración de Palestina como Estado de pleno derecho. A nivel europeo, a principios de 2026 se lanzaba una iniciativa ciudadana para exigir la suspensión total del acuerdo UE-Israel, logrando recabar el millón de firmas necesario en apenas cuatro meses. Sin embargo, la mayoría de Estados miembro de la UE se han mostrado contrarios a la adopción de medidas concretas y sanciones a Israel.
En España, gracias a la presión social, se adoptaron medidas para detener el genocidio en Gaza y ayudar a la población palestina, entre las que destaca la adopción del embargo de armas. Sin embargo, su aplicación ha sido criticada, puesto que permite no aplicarlo en determinadas circunstancias, así como el tránsito de barcos y aviones con material militar.
Ante este contexto internacional, CEAR continúa alzando la voz por el pueblo palestino, la paz, la justicia y los derechos humanos. España debe liderar el camino que conduzca a las personas palestinas a decidir sobre su futuro libremente. Así, reclama la implementación efectiva del acuerdo del alto el fuego, junto a un embargo de armas total y eficaz, así como sanciones diplomáticas. Exige, además, el fin de la ocupación de Palestina, el derecho de las personas a volver a sus hogares, a la verdad, la justicia y reparación.
La persecución contra la solidaridad con palestina debe cesar: es el momento de continuar luchando por un mundo seguro y en paz, que pasa sin duda por acabar con el genocidio interminable del pueblo palestino. Firma la petición y únete a más de 260 000 personas por una paz justa y duradera.
