¿Cuáles son las vías legales para solicitar asilo?

El 19 de abril de 2015 un barco se hundía cerca de las costas de Lampedusa. Se estima que iban a bordo entre 700 a 900 personas migrantes y refugiadas, en uno de los peores naufragios que se recuerdan en nuestra historia reciente. Apenas un año y medio antes se había producido otro en la misma zona con al menos 368 víctimas mortales que había conmocionado a la sociedad europea y que había provocado que los líderes europeos entonaran un “nunca más” que solo duraría días.

 

La historia del siglo XXI en el Mediterráneo está salpicada de pequeños, medianos y grandes naufragios. Desde el Egeo hasta el Estrecho, unas 40.000 personas han perdido la vida, y lo peor es que se trata solo cifras mínimas estimadas por las organizaciones que tratan de registrar estas muertes, ante la imposibilidad e impotencia en la mayoría de los casos de poder identificarlas.

Tragedias prácticamente diarias que se asimilan como si de catástrofes naturales se trataran, pese a que la mayoría serían evitables con políticas migratorias europeas que facilitasen vías legales y seguras para solicitar protección internacional, frente al refuerzo de fronteras que lo único que consiguen es que personas tengan que arriesgar sus vidas en rutas cada vez más peligrosas y mortales.

En un contexto en el que se criminaliza a quienes tratan de salvar vidas en el mar y se les ponen todo tipo de trabas para que puedan realizar su importante labor humanitaria, CEAR recuerda que lo que alimenta el tráfico de personas es la falta de vías legales y la falta de voluntad política de los países europeos para garantizar el acceso a la protección internacional a quienes tienen que huir de la guerra, la violencia o la persecución, por medio de:

Asilo en embajadas y consulados desde terceros países o a través de la expedición de visados humanitarios para que puedan solicitar refugio sin tener que llegar a territorio europeo y, por tanto, sin tener que arriesgar sus vidas o ponerlas en manos de traficantes de personas para cruzar las fronteras.

Reasentamiento. Más de 30 países, entre ellos España, forman parte del programa que facilita el traslado de personas refugiadas desde terceros países que nos les pueden garantizar una debida protección internacional, como es el caso de Turquía, Líbano o Jordania.

Reagrupación familiar. Vela por el derecho a la vida en familia de las personas refugiadas. Actualmente los países europeos están poniendo obstáculos para que haya un reconocimiento más efectivo.

Eliminación de obstáculos mortales en las fronteras y cese de las devoluciones ilegales con el uso de la fuerza, las cuales impiden a las personas el acceso a solicitar asilo y pueden poner en peligro sus vidas.

Mecanismo europeo de desembarco seguro. Acabar con la improvisación y la incertidumbre tras cada rescate humanitario debe ser una prioridad para evitar que las personas migrantes y refugiadas pasen días de agonía sin poder desembarcar en un puerto seguro. Este mecanismo debería establecer un sistema justo de reubicación entre países europeos.

Este vídeo de Giuseppina Nicolini, exalcaldesa de Lampedusa, debería servir para que los líderes europeos tomen nota de la vital importancia de habilitar estas vías legales y seguras:

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