Vacúnate contra la discriminación racial o étnica

En estos días hace falta tener mucha empatía y solidaridad para poder superar situaciones tan adversas como las que estamos viviendo en todo el mundo a causa del coronavirus. Pero tampoco debemos olvidar otras pandemias no sanitarias que agitan al mundo y que también necesitan urgentemente ser erradicadas de nuestras sociedades como la discriminación racial o étnica.

 

La discriminación racial y étnica es una de las más peligrosas y letales, y como desgraciadamente se ha podido comprobar recientemente, puede propagarse sin control y sin sentido estigmatizando incluso a aquellas personas que les tocó sufrir primero las consecuencias de este virus hasta ahora desconocido.

La mayoría de vacunas pueden tardar meses e incluso años para estar en circulación, pero por fortuna tenemos algunas ya a nuestro alcance para luchar contra los efectos nocivos de la discriminación racial y étnica. CEAR, organización que trabaja diariamente con personas refugiadas y migrantes que sufren este tipo de discriminaciones, pone a disposición de toda la sociedad un tratamiento para erradicar esta lacra.

Para el bulo

Infórmate en fuentes fiables acerca de las personas migrantes y refugiadas. Contrasta siempre la información antes de compartirla y desmonta las noticias que contengan falsedades alertando a tus familiares y amistades, difundiendo en tus redes sociales y compartiéndola con organizaciones o plataformas especializadas (Newtral, Maldita Migración…).

Combate tus prejuicios

Los sesgos son herramientas que nos ayudan a categorizar el mundo y poder responder rápidamente ante cualquier estímulo, pero no siempre funcionan y pueden ser muy perjudiciales para ti y para quienes te rodean. Si las únicas informaciones que recibes sobre personas migrantes o refugiadas son negativas o asistencialistas, seguramente pondrás obstáculos mentales insalvables para poder relacionarte de forma natural y humana. Descubrir historias reales de refugio y superación es el mejor antídoto contra los estereotipos.

Empatiza

Pregúntate por qué han tenido que huir, qué les ha llevado a un país que probablemente desconocían, cómo tratan de rehacer sus vidas, qué puedes hacer tú y recuerda que en algún momento te podría pasar a ti o a tu familia. De hecho, no hace demasiado tiempo muchas familias españolas tuvieron que huir de sus hogares.

No te calles

Denuncia cualquier situación de discriminación de la que seas testigo. Muchas personas refugiadas y migrantes tienen más dificultades en el acceso al empleo, a la educación, a la vivienda y, en definitiva, al disfrute de sus derechos fundamentales, incluido el acceso a la justicia. Por este motivo, la mayoría de situaciones de discriminación no se denuncian y quedan impunes, lo que tiene efectos muy nocivos: aislamiento, baja autoestima, inseguridad, depresión… Sé un apoyo y no un obstáculo más en su camino.

Convive

Implícate e implica a tus vecinos y vecinas, independientemente de su país de origen, raza, etnia o religión. Si está en tu mano ofréceles trabajo, alquílales tu casa, invítales a participar en las actividades del barrio, conversa… descubrirás que tienes muchas cosas en común y te enriquecerán con su diversidad y experiencias personales. La discriminación racial y étnica solo empeora la convivencia, la cohesión social, la calidad de vida, la democracia y el estado de derecho.

 

* ADVERTENCIA: Esta vacuna puede provocar un mundo más justo si se aplica diariamente, se comparte y se expande por todos los países.

 

Ayúdanos.

Con 10€ logramos que un niño refugiado tenga

acceso a material escolar y libros de texto para ir al colegio.