‘No abras la puerta a la homofobia, la transfobia y la bifobia’

Hoy, el mundo celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, una jornada para visibilizar una realidad que, lamentablemente, afecta a muchas de las personas con las que trabajamos en CEAR Madrid, y que aún hoy, si bien fue la razón de su huida, también es razón para la exclusión social en la sociedad de acogida.

 

Un día como hoy, hace tan sólo 30 años, la Organización Mundial de la Salud eliminaba la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales y, 30 años después, la despatologización de la transexualidad sigue sobre la mesa, aunque en 2018 se han dado avances, con la propuesta de su eliminación del capítulo de enfermedades mentales del comportamiento, para futuras ediciones de manuales psiquiátricos.

Desde el equipo Identidades y Diversidad Sexual y de Género (LGTBIQ+) de CEAR Madrid, entendemos la LGBTIQfobia como la aversión u odio hacia una persona por su percibida, real o atribuida, orientación sexual, identidad o expresión de género, distinta a la norma y, consideramos que, cualquier acto LGBTIQfóbico es una vulneración contra los derechos de la persona y los de todo el colectivo. A modo de ejemplo, una ley, en cualquier país, que penalice los actos sexuales consensuados entre personas del mismo sexo constituye un grave atentado contra la libertad, pero también lo constituye cualquier acto, por acción u omisión, que sea hostil hacia personas percibidas como no heterosexuales o no cisgénero (actos de violencia física, sexual, verbal, psicológica, actos humillantes, modificación genital o anatómica sin consentimiento, matrimonio forzado para su ocultamiento o, simplemente, un tratamiento discriminatorio en el acceso a los servicios públicos y/o en los diferentes ámbitos de la vida como la familia, el empleo, las relaciones sociales, entre otros). A menudo, en CEAR nos enfrentamos a estas realidades y recogemos los testimonios de las personas afectadas.

Partimos de una premisa: los actos violentos contra las personas de este colectivo existen, porque existen personas LGBTIQfóbicas que los cometen. Y son precisamente los actos los que deben desaparecer y no las identidades y/o expresiones de géneros y diversidades sexuales. Además, otras causas de exclusión convergen para dar lugar a una discriminación interseccional: raza, clase, género, nacionalidad, religión… Como sociedad de acogida, y conscientes de las corrientes ideológicas que legitiman el odio hacia diversos colectivos, sólo podemos cerrar la puerta a ese odio, ser mejores como único ente social diverso e inclusivo.

Como profesionales de una entidad que defiende el derecho de asilo en España, queremos dar a conocer la realidad de personas solicitantes de asilo y/o beneficiarias de protección internacional que se han visto forzadas a huir de su país de origen o residencia habitual por el riesgo de ser víctimas o haber sido víctimas de actos LGBTIQfóbicos. La persecución por motivos de odio, aversión y/o discriminación contra las personas de orientación sexual e identidad y expresión de género diversas, puede ser objeto de protección internacional según los artículos 3 y 7.1.e) de la Ley 12/2009, de 30 de octubre, reguladora del Derecho de Asilo y de la Protección Subsidiaria.

No podemos conocer con certeza el alcance de la LGTBIQfobia en el mundo, ya que no existen estadísticas sobre el número de solicitudes de protección internacional formuladas en España con base en una persecución por motivos de LGTBIQfobia. No obstante, según el Informe Anual CEAR 2019, “El noveno país de origen de un mayor número de solicitudes en 2018 fue Marruecos, con 1.310, frente a las 525 de 2017. De nuevo destacaron las formalizadas por personas que alegaron persecución por pertenecer al colectivo LGTBI”. Una mujer trans refugiada procedente de Marruecos comparte la razón por la que se encuentra en España: “Yo vengo aquí en España para libertad, para ser tranquila, para trabajar, para cambiar mi vida”. Otra mujer trans, solicitante de protección internacional y originaria de Ecuador, comparte su relato de miedo: “Salgo de Ecuador por la discriminación de ser una mujer transexual y temer por mi vida. Mis expectativas era tener una vida normal, vivir como cualquier ciudadana, sin tener que vivir con la angustia de cuándo te van a golpear o matar por ser una persona “diferente”.

En efecto, nuestra experiencia indica que las personas que huyen de sus países por motivos de LGBTIQfobia y solicitan protección internacional en España (y no en otros países de la Unión Europea) son principalmente originarias de Marruecos, Argelia, Ucrania, pero también de países de Latinoamérica como El Salvador, Honduras y Colombia, entre otros. Así lo narra S.S, solicitante de protección internacional entrevistado para este artículo: “En mi país, Tayikistán, cuando publiqué mi vida por Instagram, mi vida fue un infierno. Personas de mi país que estaban en Rusia querían matarme. Mucha gente sabe que soy gay y me buscaban. Tuve que ir a otro país en Europa porque no podía vivir más allí, no sabía qué me podrían hacer por la calle”.

 

Barreras de exclusión

Son muchas las barreras que estas personas encuentran en su camino, nuevas fronteras que se erigen en su proceso de inclusión social y autonomía. Por mencionar sólo algunas, desde CEAR identificamos graves dificultades en el acceso a la vivienda para las personas LGTBIQ+. Según la Red FACIAM la principal causa de pérdida de residencia de las personas LGTBIQ+ sin hogar está vinculada de alguna manera a la discriminación por motivos de identidad de género u orientación sexual. Por otro lado, a pesar que la salud es un derecho fundamental, todavía hay numerosos obstáculos en su acceso. Las principales dificultades que encuentran las personas LGTBIQ+ se deben a la mirada normativa y a la presunción de heterosexualidad de todas las personas que acceden a servicios sanitarios, así como, la escasez de formación, protocolos con perspectiva de género y diversidad sexual en la admisión, el registro y la atención.

A pesar de estas dificultades relativas al acceso a derechos y servicios básicos (en materia de empleo, vivienda, atención sanitaria, social, etc.) muchas personas LGTBIQ+ solicitantes de asilo y/o beneficiarias de protección internacional, enfocan su mirada hacia un nuevo proyecto de vida, lejos de las violencias. S.S. recuerda: “Me imaginé que venir a España era mejor porque hay muchos gais y es normal. Madrid es una ciudad para todos. No hay mucha discriminación. Para mí es mejor porque aquí puedo ser quien quiero ser. Puedo ir por la calle, aquí no me pueden hacer nada. Si me pasa algo puedo ir a la policía y me pueden ayudar. Me encanta vivir en España, no me tengo que ocultar. Mi español no es bueno, pero no me siento discriminado por mi nacionalidad. En Rusia me discriminaban por ser de Tayikistán. Aquí tengo muchos amigos, me encanta mi vida, ahora sé quién quiero ser y qué quiero hacer, conocerme más a mí y que es mejor para mi vida. Me alegro de mi vida en España porque tengo libertad. Si quiero decir que tengo novio puedo decirlo, si no, no porque es personal.”

Podemos sacar muchas conclusiones de la situación vivida por las personas solicitantes o beneficiarias de protección internacional, entre ellas, queremos destacar las palabras de Miquel Missé en su obra “Transexualidades: Otras miradas posibles”: es importante reconstruir otras estructuras mentales y sociales que conformen nuestra manera de ver el mundo, de construir nuestras propias identidades y nuestro propio cuerpo. El problema no es la transexualidad, ni la homosexualidad o bisexualidad, ni cualquier otro tipo de identidad de género, el gran problema de nuestras sociedades es la LGTBIQfobia.

 

Equipo Identidades y Diversidad Sexual y de Género (LGTBIQ+) de CEAR Madrid

Ayúdanos.

Con 10€ logramos que un niño refugiado tenga

acceso a material escolar y libros de texto para ir al colegio.