España y Marruecos deben respetar los derechos de los niños y niñas migrantes

En los últimos meses, ha aumentado el número de personas migrantes y/o demandantes de asilo, que tratan de llegar al territorio europeo a través de la denominada frontera sur, entre ellas, muchos niños y niñas migrantes no acompañados que están viendo vulnerados sus derechos.

El taponamiento de otras rutas (Grecia e Italia) y la falta de emisión de visados para acceder a Europa, están provocando que en 2017 se hayan triplicado las llegadas a costas españolas en pateras, y que hayan fallecido 249 personas por naufragio en la zona. Sólo en 2018 al menos 559 personas han fallecido en el Mediterráneo, de las cuales más de 180 trataban de llegar a España.

Entre las personas exiliadas, hay niños y niñas que migran solos y que se encuentran vagando en la frontera marroquí-española y en las calles de Ceuta y Melilla, con unas administraciones públicas que se niegan a asumir sus obligaciones de protección de la infancia. Esta situación se ha ilustrado de manera trágica la semana del 2 de abril con la muerte de dos menores: uno en Ceuta y otro en la frontera de Beni Ansar. En ambos casos, según menores testigos, los atropellos por camiones habrían sido intencionados. Uno de los conductores ha sido encarcelado desde entonces en Ceuta.

La militarización creciente de los puertos en Ceuta y Melilla (instalación de nuevas vallas y alambradas, material de vigilancia) para impedir el paso de esos jóvenes exiliados acentúa también su puesta en peligro. Lejos de desanimarse, se arriesgan más para montarse en los ferris que van a la península. Entre 2015 y 2017, tres menores han perdido la vida en el puerto de Melilla. En Ceuta y Melilla, se documenta regularmente la violencia policial contra menores no acompañados (la mayoría de nacionalidad marroquí), así como casos de violencia racista por parte de civiles . En el lado marroquí, en Beni-Ansar y Nador, los jóvenes son perseguidos por la policía, detenidos y alejados de la frontera.

Migreurop y sus miembros, entre los que está CEAR, alertan sobre esta situación en ambos lados de la frontera y recuerdan a ambos países, firmantes de la Convención sobre los Derechos del Niño, sus obligaciones internacionales de protección de los niños.

La red Migreurop también denuncia el aumento de la violencia en contra de las personas migrantes llamadas “subsaharianas” en dicha frontera, que ahora afecta también las mujeres en los campamentos del lado marroquí, la persistencia de “las devoluciones en caliente” o el uso de material antidisturbios en el lado español. Estas prácticas, antiguas y habituales, ejercidas a menudo fuera de todo marco legal y en violación de los convenios internacionales, deben cesar inmediatamente. Esas políticas de control de fronteras y de expulsión producen, cada año, violaciones de derechos humanos inaceptables y muertos entre los exiliados, niños y adultos. En este contexto, la intimidación de personas solidarias y defensores de derechos es inconcebible y también debe cesar.

España y Marruecos no pueden seguir vulnerando los derechos de las personas migrantes en nombre de la seguridad de las fronteras europeas. Esos Estados son responsables, como la Unión Europea y sus Estados miembros, de la puesta en peligro de niños y adultos en busca de exilio, así como de las muertes provocadas por esa gestión militar de los movimientos migratorios.

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