CEAR pide contratar a personas migrantes LGTBIQ+ para acabar con «la cola del pero»

‘La cola del pero’ es el destino al que se ven abocadas muchas personas migrantes LGTBIQ+ debido a los innumerables obstáculos que les ponen para acceder al empleo. La organización celebró una jornada de buenas prácticas con empresas para tratar de poner fin a esta discriminación interseccional.

“Me hicieron varias entrevistas donde me decían que me bajara la mascarilla y cuando me veían, me decían; no, es que tú no eres una mujer”. Loren Michel Campiño, mujer transgénero colombiana, recordaba así una de sus entrevistas de trabajo en España en la jornada organizada por CEAR para poner el foco en un problema al que se enfrentan una gran parte de las personas migrantes LGTBIQ+ a la hora de acceder a un derecho básico como es el empleo.

Una jornada cuyo objetivo era reclamar oportunidades laborales para acabar con “la cola del pero” interminable que tienen que afrontar por ser migrantes, así como por su orientación sexual o identidad de género. Además, CEAR recordó que las víctimas de esta discriminación interseccional en muchas ocasiones han tenido que huir de su país ante las graves amenazas que recibían por los mismos motivos. A finales de 2020, seis países castigaban con pena de muerte tener relaciones sexuales con personas del mismo sexo y 69 con penas de prisión, según ILGA.

La población migrante se caracteriza por la vulnerabilidad laboral, que se manifiesta en aspectos como una pérdida de su biografía ocupacional previa, empleos muy precarios, temporalidad o, en muchas ocasiones, explotación laboral. Una de cada tres personas LGTBIQ+ señala haberse sentido discriminada debido a su orientación sexual o identidad de género, siendo mayor la discriminación hacia las personas trans. Esto provoca que su situación social y económica sea mucho más precaria y, por tanto, un mayor riesgo de caer en la exclusión social y en mayores dificultades para alcanzar plena autonomía, sin tener que depender del apoyo social.

En la jornada, además de Loren, también participaron representantes de MyGWork y Dejando Huella, dos empresas que compartieron sus experiencias de cómo están creando espacios de trabajo inclusivos y diversos, en los que se apuesta exclusivamente por el talento, sin peros, sin prejuicios ni discriminaciones.

“Ponemos en contacto a las asociaciones que trabajan con personas migrantes y refugiadas LGTBIQ+ con empresas, pero lo primero que tenemos que hacer es comenzar por nuestra propia casa», destaca Miguel Garzón, director para España y Latinoamérica de MyGWork, una comunidad internacional en la que participan más de 280 empresas e instituciones con el objetivo de promover el talento LGTBIQ+.

Por su parte, Lara Palacian, codirectora del proyecto Dejando Huella, una pequeña escuela infantil de Madrid que ha contratado a una persona refugiada atendida por CEAR, hizo hincapié en que contratan “a una persona, a un ser humano”, sin tener en cuenta su etnia, género u orientación sexual.

Una cuestión que parece básica, pero que precisamente es lo que reivindican muchas personas migrantes LGTBIQ+. “Es muy frustrante, porque aparte de ser una mujer transgénero soy un ser humano y quiero salir adelante. Es más fácil emplear a un chico homosexual o una mujer lesbiana porque pasan más desapercibidos. Por fortuna, gracias al apoyo de CEAR, en estos momentos estoy acabando de estudiar técnico sociosanitario, pero no ha sido ni siquiera fácil conseguir unas prácticas”, denuncia Loren.

Buenas prácticas

Los obstáculos que se ponen constantemente a las personas migrantes LGTBIQ+ contrastan con el reto demográfico que según expertos tiene que afrontar Europa y España en los próximos años. “Se estima que hay 300.000 puestos de trabajo que requieren unas ciertas cualificaciones. Cada vez más las empresas españolas necesitan buscar ese talento lejos de nuestras fronteras. Cuando una persona LGTBIQ+ realiza un proceso de selección que implica cambiar de país quiere conocer las políticas de diversidad e inclusión de la empresa, de saber que trabajarás en un espacio en igualdad de oportunidades, que podrás ser tú mismo y no vas a recibir un trato diferente al de tus compañeros”, destacó Miguel Garzón.

Pese a que España es reconocido por ser un país garante de los derechos de las personas LGTBIQ+, el informe de CEAR señala que siguen existiendo muchas barreras para acceder al mercado laboral, como los prejuicios sociales que sufren por el mero hecho de ser visibles, los limitados puestos a los que se les permite acceder, el no reconocimiento de su identidad o el peso de un currículum cronológico interrumpido por su proceso migratorio. Entre los datos recopilados en esta publicación también destaca que el 100% de las personas entrevistadas consideraba que su orientación sexual e identidad de género suponían una desventaja a la hora de acceder a un empleo y que el 80% de las personas trans estaba desempleada.

“Las empresas tienen que apostar decididamente por la diversidad. Queda muy bien poner etiquetas de ser una empresa inclusiva, pero si no lo aplicas, no sirve de nada. Necesitan invertir en proyectos reales y a largo plazo de recursos humanos que se formen en la educación y visibilidad real de todo el colectivo”, subrayó Lara Palacian.

“La mayoría de estudios de grandes consultoras avalan que las empresas funcionan muchísimo mejor cuando tienen buenas prácticas de diversidad e inclusión. También las personas que demandan empleo cada vez dan más importancia a este tipo de iniciativas, hasta el punto que el 80% de la generación millenial o Z no trabajaría en una empresa que no tuviera políticas de diversidad”, manifiesta Miguel Garzón, quien también hizo referencia a un estudio que destaca que el 90% de la dirección de grandes empresas consideraba que mejoraban sus datos económicos a raíz de ser más diversas.

Por último, todas las personas participantes en la jornada coincidieron en recomendar a las empresas que se pusieran en contacto con organizaciones que trabajan directamente con las personas migrantes LGTBIQ+, porque son las que permiten poner rostros como el de Loren a las frías estadísticas. “A las empresas les pediría que nos den las oportunidades, porque ya tenemos las herramientas gracias a organizaciones como CEAR”, concluyó Loren.

 

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