2016, otro año sin refugio

La UE y España siguieron mostrando una “desesperante lentitud” en los procesos de reubicación y reasentamiento y una “sorprendente rapidez” para establecer nuevos obstáculos a las personas refugiadas. Durante el año, más de 5.000 personas perdieron la vida en el Mediterráneo tratando de llegar a Europa, un nuevo récord que la confirma como la ruta más mortal del mundo.

 

Enero, obstáculos a quienes salvan vidas

A pesar del frío, cientos de personas intentan cada semana llegar a las islas griegas desde la costa de Turquía en frágiles embarcaciones. En la mayoría de ocasiones son voluntarios los que ayudan a las personas refugiadas y migrantes a recorrer la última parte del recorrido salvando innumerables vidas. Sin embargo, a lo largo del año se han sucedido diferentes momentos en los que se ha tratado de criminalizar la solidaridad, con detenciones incluidas como las de los bomberos de PROEMAID que siguen pendientes de juicio.

Febrero, Tarajal dos años de impunidad

Al cumplirse dos años de la muerte de 14 personas y una desaparición en Ceuta tras el uso de material antidisturbios, CEAR junto a 19 organizaciones sociales denunciaron que, tras quedar pendiente de apelación en octubre de 2015, aún no se ha hecho justicia y esas 15 muertes continúan impunes.

Marzo, un acuerdo ilegal

La Unión Europea y Turquía firman e inmediatamente ponen en marcha un acuerdo que permite las devoluciones de refugiados desde Grecia a este país. El carácter colectivo de las expulsiones, la consideración de Turquía como un ‘país seguro’, y el criterio basado exclusivamente en la nacionalidad vulneran la normativa europea e internacional en materia de asilo.

Además, en marzo se cumplieron 5 años del inicio del conflicto en Siria sin que la comunidad internacional tome medidas efectivas para proteger a la población civil. Las consecuencias son devastadoras: 250.000 personas han perdido la vida y más de 11 millones se han visto obligadas a abandonar sus hogares, de las cuales más de 4 millones y medio viven países vecinos en durísimas condiciones.

Abril, el naufragio del asilo

En su “Informe Lesbos, zona cero del derecho de asilo”, CEAR documentó las vulneraciones al derecho de asilo que se producían en la isla y en la península griega debido a las políticas acordadas por la Unión Europea. En particular, se comprobó que la mayoría de refugiados no conocían el programa de reubicación ni los pasos para acogerse al mismo. Además, a raíz del acuerdo UE- Turquía, se inició la expulsión de más de 300 personas a este país, entre ellas varias solicitantes de asilo.

Mayo, Europa se blinda

El cierre a cal y canto de la frontera entre Grecia y Macedonia provoca que miles de personas monten durante meses un campamento improvisado cerca de la localidad griega de Idomeni. Las imágenes de familias malviviendo entre el barro no es suficiente para que Europa reconsidere su política de blindaje de fronteras y habilite vías legales y seguras. El 24 de mayo el campamento es desalojado a la fuerza y las personas son trasladadas a campamentos en otras partes del país.

Ese mismo mes, con el apoyo de 294 organizaciones y más de 12.000 firmas individuales, CEAR presenta una denuncia al acuerdo UE-Turquía ante la Comisión Europea, el Consejo de Europa y el Defensor del Pueblo Europeo por la vulneración de los derechos de las personas refugiadas.

Junio, España: más solicitudes menos refugio

El Informe Anual de CEAR denunció que, en el año con mayor número de solicitudes de asilo de personas que huyen de conflictos, bajen alarmantemente los índices de concesión: 7 de cada 10 fueron rechazadas. El 20 de junio, con motivo del Día Internacional del Refugiado, CEAR reclama al futuro nuevo Gobierno 5 medidas urgentes y realizables para defender los derechos de las personas refugiadas.

Julio, acogida a cuentagotas

Tras cumplirse un año del primer acuerdo del Consejo Europeo sobre reubicación y reasentamiento, las cifras mostraban la pasividad flagrante de las autoridades europeas. Hasta la fecha se habían realizado 3.105 reubicaciones (número similar al número de muertes en el Mediterráneo en ese momento) y poco más de 7.200 reasentamientos. CEAR señala que, de seguir con ese ritmo, el proceso de reubicación tardaría 43 años en vez de los dos comprometidos.

Agosto, un equipo de 65 millones

Por primera vez en unos Juegos Olímpicos participó un equipo formado únicamente por personas refugiadas, que compitió en nombre de las 65 millones que por diferentes motivos han tenido que huir de sus hogares. Además, la Defensora del Pueblo Europeo abre una investigación sobre la denuncia interpuesta al acuerdo UE-Turquía.

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Septiembre, cumbres sin resultados

Los días 19 y 20 se celebraron importantes reuniones de líderes mundiales sobre migración y refugio sin que se obtuviera ningún compromiso firme e inmediato que pueda cambiar la realidad de las personas que huyen de sus hogares. Un año antes, fueron los líderes de la UE los que firmaron los acuerdos de reubicación y reasentamiento, pero un año después apenas había cumplido un 7% de lo acordado. Una muestra de la UE de dos velocidades “desesperadamente lenta a la hora de acoger y ofrecer vías legales y seguras, rápidos y eficaces para impedir el acceso de los solicitantes de asilo a sus territorios”.

Además, el primer aniversario de la conmovedora imagen de Aylan sin vida en una playa arrojó otra dolorosa realidad. Desde entonces, más de 400 niños y niñas habrían perdido la vida en el Mediterráneo.

Octubre ¡cerrad los CIE!

Tras diversos actos de protesta en varios Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), numerosas organizaciones, entre ellas CEAR, volvieron a reclamar el cierre definitivo de estos centros donde se produce un incumplimiento sistemático de los derechos y las garantías previstos. Durante 2015, de las personas internadas en los CIE, solo un 41% fueron finalmente expulsadas de España, lo que además pone en evidencia la ineficacia de este modelo.

Noviembre, tragedias sin respuesta

El bloqueo de la ruta griega provocó que cada vez más personas optaran por el trayecto más peligroso entre Libia e Italia. El mes comenzó con dos naufragios frente a las costas libias en el que perdieron la vida más de 300 personas. Pero esta vez el suceso no ocupó portadas ni mereció discursos de líderes europeos prometiendo medidas para evitar nuevas tragedias.

Diciembre, menos llegadas y récord de muertes

El año acaba con el macabro récord de muertes: más de 5.000 personas se habrían dejado la vida en el Mediterráneo tratando de llegar a Europa. Desde el año 2000, la cifra asciende a 37.000 vidas perdidas. En cambio, el número de llegadas a Europa por mar descendió desde el más de un millón del año pasado a algo más de 350.000.

El fracaso de los compromisos europeos de acogida queda patente en las 60.000 personas atrapadas en Grecia, que llevan meses hacinadas en campamentos sin que se les ofrezca ninguna solución ni hayan podido presentar su solicitud de asilo.

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