11 personas murieron cada día en el mar intentando alcanzar Europa en 2023

Al menos 3.997 personas murieron entre el Mediterráneo y el Atlántico en 2023 ante la falta de vías legales y seguras para poder llegar a Europa sin tener que arriesgar sus vidas. Es una de las peores cifras de la última década. 

 

Al menos 11 personas murieron de media cada día en el mar intentando llegar a Europa y, casi cuatro, rumbo a España. Entre las muertes hubo, al menos, 154 niños y niñas, según Missing Migrants, el proyecto de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), que lleva un registro de las personas muertas o desaparecidas en trayectos migratorios.  

El Mediterráneo, una ruta mortal 

Desde que comenzó la recopilación de datos, hace ahora una década, al menos 61.457 personas han muerto o desaparecido en trayectos migratorios en todo el mundo. Más de un tercio, 28.806 personas, solo en el Mediterráneo. 

Solo en octubre, ya se habían superado las 151.491 llegadas registradas en 2022 desde el continente hacia Europa, y para finales de año, al menos 262.288 personas habían llegado a suelo europeo a través del mar, sin garantías ni seguridad, buscando refugio, seguridad y un futuro en paz. Estas cifras insoportables cierran una década marcada por el aumento de los desplazamientos forzosos en todo el mundo, que llevó a superar los 100 millones de personas lejos de sus hogares.  África, el continente con mayor número de personas desplazadas forzosamente, fue el principal lugar de salida de personas hacia España y Europa.  

Túnez y Libia fueron los principales puertos de origen a Europa a través del Mediterráneo central. Estos países son clave en la estrategia de externalización de fronteras de la Unión Europea para contener la migración, aunque han demostrado en repetidas ocasiones que vulneran flagrantemente los derechos de las personas migrantes y refugiadas. Esta ruta migratoria, la más transitada y mortal del mundo, se convirtió en el cementerio de al menos 2.498 personas, cifra mínima estimada. 

Repunte de llegadas a España 

Las llegadas a España también aumentaron notablemente a partir de agosto, cuando se produjo una fuerte reactivación de la ruta canaria que puso fin al descenso observado desde marzo de 2022. De las 57.071 personas que llegaron a España por mar, 39.910 lo hicieron a Canarias, lo que supuso un incremento del 154,5% respecto al año anterior, superando el número de llegadas de la crisis de los cayucos de 2006.  

Si en 2022 los principales puertos de partida eran Marruecos y el Sáhara Occidental, este año se convirtieron en Gambia y Senegal. Estas travesías, cada vez más largas (entre 1.000-1.500km y casi una semana de duración), aumentan los peligros y la mortalidad de la ruta. Al menos 1.413 personas murieron en esta terrible odisea, más de un tercio del total de las personas fallecidas, entre ellas muchas mujeres, niños y niñas que se vieron obligadas a arriesgar sus vidas en precarias embarcaciones. 

Los principales países de origen de las personas llegadas a las islas fueron Senegal, Costa de Marfil y Marruecos. El impacto de la crisis política y social en Senegal, donde se están produciendo represiones policiales, detenciones masivas, ataques a la libertad de expresión y una gran inseguridad, han agudizado la voluntad de migrar y buscar protección de muchas personas. Además, la creciente inestabilidad en el Sahel, donde se extienden los golpes de Estado desde el África Occidental, muestra la inestabilidad política y social que arrasa el continente.  En solo tres años, se han producido diez golpes de Estado en siete países. 

Uno de los peores años de la década 

En un mundo convulso, mientras aumenta la inestabilidad y falta de seguridad en el continente vecino, Europa consolida el control de fronteras, a costa de los derechos humanos. Lejos de facilitar el acceso de quienes buscan seguridad y protección, la UE intenta obstaculizar aún más las llegadas 

Según los registros de Missing Migrants, 2023 ha sido el tercer año con mayor número de llegadas y mayor número de muertes que lamentar en las fronteras marítimas europeas desde 2014, por detrás de 2015 (1.032.408 llegadas y 4.137 personas fallecidas) y 2016 (373.652 llegadas y 5.305 muertes). En esas fechas, miles de personas tenían que huir de la violencia y la guerra en Siria, Afganistán e Irak, lanzándose al mar desesperadas por la falta de otras vías legales y seguras para buscar refugio o una vida digna.  

Muertes evitables 

Lamentablemente, poco ha cambiado en estos diez últimos años. En 2023, la Unión Europea ha reforzado sus acuerdos con terceros países como Libia y Túnez, dejando en sus manos la contención y disuasión de personas migrantes y refugiadas que sufren discriminación, detenciones arbitrarias, torturas, amenazas e incluso asesinatos, con gran impunidad. Trayectos plagados de peligros que no sólo se cobran vidas en el mar, sino también en la inmensidad del desierto, donde son deportadas y forzadas a vagar sin rumbo un número indeterminado de personas. 

Sin embargo, los discursos de odio y el auge de la extrema derecha en Europa se han impuesto frente a los derechos humanos. Los Estados miembro siguen sin habilitar vías legales y seguras que eviten el sufrimiento y muerte de quienes buscan protección en Europa. Son reticentes a ampliar sus programas de reasentamiento, que ofrecen una solución duradera a personas afectadas por conflictos y violencias.  

Este año comienza tras el anuncio de un nuevo acuerdo que definirá el futuro Pacto de Migración y Asilo de la UE, que socavará aún más el derecho de asilo y pondrá más obstáculos a quienes tratan de llegar a la UE en busca de un lugar seguro. Por eso, desde CEAR seguiremos exigiendo políticas migratorias que pongan en el centro a las personas y sus derechos. Porque no podemos consentir que nuestros mares se sigan convirtiendo en gigantescas fosas comunes.  

Desde CEAR seguiremos exigiendo políticas migratorias que pongan en el centro a las personas y sus derechos. No podemos consentir que nuestros mares se sigan convirtiendo en gigantescas fosas comunes. Clic para tuitear
Ayúdanos.

Con una aportación de 10€ nos ayudas a proporcionar el material escolar para niños y niñas refugiadas