Esto hay que cortarlo

Escrito por CEAR el . Posteado en Destacados, Noticias

La Europa de los valores carga a sus espaldas con 15 muertes más. Otros 15 cuerpos enterrados sin identidad, sin historia y sin familia que pueda hacer su duelo. Y junto con sus cuerpos, también sus sueños y sus oportunidades han acabado bajo tierra. Esto hay que cortarlo.

El trágico suceso el pasado 6 de febrero en la frontera de Tarajal de Ceuta, que provocó 15 muertes y la devolución irregular a Marruecos de 23 personas, y que ha conmocionado a la opinión pública, ha puesto de relieve, una vez más, el fracaso de las políticas migratorias y europeas obsesionadas por el blindaje de fronteras y la contención de los flujos migratorios, obviando la realidad de los países de origen y cualquier consideración humanitaria. Con esta férrea arquitectura política los gobiernos están tratando de impedir la llegada de inmigrantes, refugiados y el acceso a protección internacional de personas que huyen de la guerra, la miseria, la persecución… para encontrar asilo en un país seguro. Pero, mientras los migrantes saltan la valla, las autoridades españolas se saltan la ley.

Las medidas puestas en marcha por las autoridades españolas en el marco de estas políticas violan los Derechos Humanos. Lo evidencia el uso de material antidisturbios como método ‘disuasorio’ contra personas exhaustas que trataban de llegar a nado a la costa, siendo claramente una medida desproporcionada, inadecuada y contraria al ordenamiento jurídico español, que lo considera una práctica inhumana, degradante y un ultraje a la dignidad. Algo inadmisible en el marco de un Estado de Derecho.

Por otra parte, la devolución de las 23 personas que pisaron tierra ceutí vulnera la Ley de Extranjería y viola el ‘Principio de no Devolución’ establecido en la Convención de Ginebra de 1951, así como la normativa de migración y asilo tanto española como europea. La Convención contempla la obligación de los estados de garantizar el derecho a la vida, a no someter a tortura ni tratos inhumanos y degradantes, y a facilitar el acceso a un procedimiento legal y a un recurso judicial.

Lo acaecido en Ceuta la madrugada del 6 de febrero es solo el pico del iceberg de todo lo que está sucediendo en estos territorios fronterizos. La famosa valla de Ceuta y Melilla, la instalación de concertinas como elemento de control ‘pasivo’ que está produciendo heridas gravísimas, las expulsiones ilegales a través de la valla o del mar, la vigilancia perimetral y el control de las fronteras en colaboración con Marruecos -que sigue sin respetar los Derechos Humanos-, la falta de procedimientos en frontera para acceder a la protección internacional, la prohibición para que los solicitantes de asilo puedan cruzar a la Península -que quedan atrapados en estas ciudades durante años, pese a que la ley dicta la libre circulación para estas personas- son elementos que ponen en evidencia que España vulnera la legislación. Mientras unos traspasan las vallas, otros se saltan la ley.

En CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) lo tenemos claro: esto hay que cortarlo, porque en el control de fronteras no todo vale y no se puede actuar manu militari. Existen procedimientos reglados de obligado cumplimiento y, como organización defensora de los Derechos Humanos y del Derecho de Asilo, exigimos el cumplimiento de la ley y el establecimiento de procedimientos que prioricen el deber de socorro y los derechos humanos de las personas que intentan llegar a nuestra frontera buscando una oportunidad, o su única oportunidad, para recibir protección internacional en la Europa de los derechos, las libertades y la solidaridad.

Carlos Berzosa Alonso Martínez.

Presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR)

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